
La médica cirujana, traumatóloga y sexóloga Andrea Estragó Franco explicó cómo influyen el estrés, los cambios hormonales y los mandatos culturales en la vida sexual. También destacó la importancia del autoconocimiento, el consentimiento y la educación sexual, y advirtió sobre el acceso temprano a la pornografía y la falta de prevención de las infecciones de transmisión sexual.
Sábado 17 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 09:51hs. del 17-10-2026
La sexualidad atraviesa todas las etapas de la vida y puede transformarse con el paso de los años. Sin embargo, los mandatos culturales, el estrés y la falta de comunicación todavía condicionan la forma en que muchas personas viven sus relaciones íntimas. Así lo explicó la Dra. Andrea Estragó Franco a udam en la que abordó desde la falta de deseo sexual hasta la educación sexual, la discapacidad y el autoerotismo.
“Venimos de esa educación en donde hicieron lo que pudieron nuestros padres en base a lo que ellos también recibieron”, señaló al recordar cómo, durante generaciones, temas como la menstruación y las primeras experiencias sexuales se hablaban de manera limitada. Para la especialista, aunque existe una mayor apertura, todavía es necesario fortalecer la educación y la formación de profesionales capacitados.
El deseo sexual no siempre aparece espontáneamente
La falta de deseo y los cambios en la respuesta sexual son algunos de los motivos de consulta que mencionó la médica, especialmente entre adultos y adultos mayores. Según explicó, estas situaciones pueden estar relacionadas con factores emocionales, cansancio, estrés, alteraciones hormonales o problemas de salud.
“Tenemos una vida con muchísimo estrés”, advirtió al referirse a las exigencias laborales y familiares que muchas veces dejan poco espacio para la intimidad.
En ese sentido, cuestionó la idea de que los hombres deben estar siempre dispuestos a mantener relaciones sexuales y responder de una determinada manera. “Pasamos de aquel tabú donde era no hablar, y ahora tener que probar todo, de tener que estar siempre dispuesto”, expresó.
Estragó Franco explicó que el deseo sexual no siempre surge de manera espontánea, sino que también puede aparecer a partir de estímulos, miradas, caricias y momentos compartidos. A este mecanismo se lo conoce como deseo responsivo.
“Tenemos que crear como un cerebro erótico, tenemos que crear un clima, tenemos que preparar al cuerpo”, sostuvo.
Por eso, propuso recuperar espacios de intimidad sin presiones y dejar de asociar todos los encuentros sexuales con la penetración. “¿Hace cuánto que no chapamos por chapar?”, planteó como una pregunta para reflexionar sobre la importancia de los besos, las caricias y el contacto físico sin la obligación de llegar a una relación sexual coital.
La sexualidad cambia con la edad
La especialista explicó que durante la mediana edad pueden aparecer modificaciones en la respuesta sexual. En las mujeres, la menopausia y las distintas etapas del climaterio pueden provocar cambios hormonales y menor lubricación. En los hombres también pueden producirse variaciones hormonales y una respuesta sexual más lenta.
No obstante, aclaró que la llamada andropausia no es equivalente a la menopausia femenina, ya que no todos los hombres experimentan una disminución significativa de la testosterona.
Consultada sobre si la sexualidad desaparece con el paso de los años, respondió: “No desaparece nunca. Se transforma”.
En esa transformación, indicó, pueden adquirir mayor importancia las caricias, los besos, la comunicación y otras formas de placer. También señaló que existen tratamientos para determinadas dificultades sexuales, pero remarcó que deben ser indicados por profesionales capacitados, teniendo en cuenta los antecedentes médicos y las posibles interacciones con otros medicamentos.
Sexualidad y discapacidad: derribar prejuicios
Estragó Franco advirtió que todavía persisten prejuicios que llevan a infantilizarlas o a pensar que una discapacidad adquirida pone fin a su vida sexual. “Entonces tenemos que saber que todas las personas somos sexuadas desde el día que nacemos hasta el último segundo en que morimos”, afirmó.
La médica explicó que las limitaciones físicas no necesariamente impiden mantener una vida sexual activa y que las prácticas pueden adaptarse a las necesidades de cada persona. Para ello, es importante considerar la comodidad, la higiene, la seguridad y el uso de dispositivos médicos cuando corresponda.
También destacó que el placer no se limita a los genitales y que otros sentidos y zonas del cuerpo pueden adquirir relevancia en la experiencia sexual. En ese marco, consideró fundamental que los profesionales de la salud incorporen estas conversaciones a la atención de sus pacientes.
Educación sexual frente al acceso temprano a la pornografía
Estragó Franco también manifestó su preocupación por el acceso temprano de niños y adolescentes a internet y a contenidos pornográficos. “Generalmente el primer educador es el porno”, advirtió, al señalar que la pornografía puede convertirse en una fuente inicial de información sexual sin ofrecer herramientas adecuadas para comprender el consentimiento, los límites personales y los vínculos saludables.
Por eso, destacó la necesidad de formar a madres, padres y docentes para que puedan brindar información confiable y apropiada para cada edad. También explicó que enseñar los nombres correctos de las partes del cuerpo ayuda a que niños y niñas puedan reconocer situaciones inapropiadas y comunicar posibles abusos.
Preservativos y prevención de infecciones de transmisión sexual
La médica manifestó su preocupación por la resistencia de algunas personas a utilizar preservativos, a pesar de que pueden conseguirse gratuitamente en hospitales y centros de atención primaria de la salud.
Mencionó la sífilis, la gonorrea y el VIH entre las infecciones que requieren atención y prevención. En ese marco, insistió en que el cuidado debe mantenerse en todas las edades. “El preservativo hay que usarlo siempre, tengas 20 años, 15, 70, 80”, afirmó.
También señaló que las relaciones sexuales ocasionales no son, por sí mismas, un problema, siempre que exista consentimiento. Sin embargo, consideró que el respeto y la empatía deben estar presentes en todos los vínculos, independientemente de su duración.
Autoerotismo: conocer el propio cuerpo
La Dra. Andrea Estragó Franco prefirió utilizar el término autoerotismo, al que definió como una forma de reconocer el propio cuerpo, identificar las respuestas a los estímulos y descubrir las preferencias personales. “Es natural y es fantástica”, expresó.
Según explicó, ese autoconocimiento permite identificar qué resulta placentero y comunicarlo a otras personas durante los encuentros sexuales. También mencionó la posibilidad de incorporar juguetes sexuales, incluidos dispositivos adaptados para personas con discapacidad.
Los datos de una encuesta de la plataforma Gleeden, realizada a 8.946 usuarios. Según el relevamiento, el 71% manifestó masturbarse varias veces al mes. Entre las motivaciones, el 47% mencionó la satisfacción sexual, el 33% la reducción del estrés, el 12% las ganas de sentirse bien y el 8% la búsqueda de puntos de placer.
En cuanto a las preferencias, el 69% dijo elegir la masturbación en soledad, mientras que el 31% manifestó preferirla en compañía de su pareja. La cama fue el lugar más mencionado, con el 47%, seguida por el sillón, con el 37%, y la ducha, con el 16%. Además, el 26% afirmó utilizar juguetes sexuales y el 74% dijo no recurrir a ellos.