
El convenio firmado en 2018 prevé que gran parte de la tierra se destine a espacio público y el resto a desarrollos urbanísticos, pero todavía faltan pasos legislativos para definir su futuro. La mudanza, que se demoró durante años, podría finalizar antes del 2027.
Sábado 17 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 10:29hs. del 17-10-2026
Detrás de los muros de hormigón y ladrillos macizos de la cárcel de Devoto comenzó un proceso de transformación que marcará el final de una etapa para una prisión que funcionó durante casi un siglo en la Ciudad de Buenos Aires. El traslado de los cerca de 1500 presos al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, ubicado a unos 48 kilómetros, empezó hace una semana y podría completarse a principios de 2027.
El predio, de más de 48.600 metros cuadrados y ubicado en el corazón de Villa Devoto, entre las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, tendrá otro destino una vez que cierre definitivamente el penal. El proyecto contempla que gran parte de los terrenos se destine a espacios públicos y el resto a viviendas, aunque también se planteó la posibilidad de incorporar desarrollos inmobiliarios y actividades comerciales.
Las bases de esta transformación quedaron establecidas en un convenio firmado en 2018, durante las gestiones de Mauricio Macri en la Nación y Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad. Sin embargo, la salida de los últimos internos no habilitará automáticamente el inicio de las obras, sino que el terreno continúa bajo la titularidad del Estado nacional y será necesario avanzar con distintas decisiones administrativas y legales.
Uno de los pasos centrales será la rezonificación urbanística del predio, que deberá debatirse en la Legislatura porteña una vez concretado el cierre definitivo de la cárcel.
Además, entre las cláusulas del convenio, se estableció que la inversión de 60 mil dólares que hizo la Ciudad para construir la nueva cárcel de Marcos Paz, pueda recuperarse a través de un mecanismo de “compensación económica e inmobiliaria”, pero todavía deben definirse cómo se llevará adelante y cuánto dinero podría recuperar.
Así, después de años de anuncios y postergaciones, el traslado de los presos representa el inicio del fin de uno de los establecimientos penitenciarios más emblemáticos del país. Ahora deberá definirse cómo se utilizará el terreno y cuándo podrá comenzar su transformación, en un proceso que todavía depende de decisiones políticas.
El traslado de los presos y el plazo para cerrar la cárcel
El proceso volvió a tomar impulso a principios de octubre, cuando funcionarios nacionales y porteños firmaron el acta de recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. Participaron el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, entre otros funcionarios.
La firma permitió avanzar con el funcionamiento de las nuevas instalaciones y organizar el operativo. Para eso, el Ministerio de Seguridad dispuso la creación de un comando unificado federal, integrado por el Servicio Penitenciario Federal y fuerzas federales de seguridad.
Los primeros traslados se concretaron el domingo pasado. Según informó el gobierno, durante esa primera jornada fueron trasladados 326 internos. El operativo continuó al día siguiente, de manera gradual, “con el objetivo de evitar incidentes y garantizar que cada detenido llegara a su nuevo alojamiento con las condiciones de seguridad adecuadas”, informaron desde el Ministerio.
La mudanza comprende a unos 1500 presos aproximadamente. El destino son cuatro unidades de máxima seguridad del complejo de Marcos Paz, que tiene capacidad prevista para alojar a 2232 detenidos.
El plazo para terminar el traslado no está definido, pero se espera que sea para fines de este año o principios de 2027. “En cuatro días ya trasladamos a más del 79,5 por ciento de los presos. La mudanza va a seguir avanzando de manera gradual y bajo el máximo control del Servicio Penitenciario Federal”, explicaron fuentes del Ministerio a TN.
También adelantaron que “quedará un grupo reducido de entre 50 y 100 reclusos antes de la visita del Papa y luego se continuará con el traslado”.
El anuncio de cierre de Devoto sufrió demoras. Cuando se presentó el convenio original, en 2018, la previsión oficial era que el traslado se concretara una vez terminadas las obras de Marcos Paz, algo estimado para 2020. Ese calendario no se cumplió y el proyecto permaneció pendiente durante años.
La nueva etapa busca cerrar ese capítulo. Para el Gobierno porteño, la mudanza permitirá recuperar un terreno que durante décadas funcionó como una barrera física dentro del barrio. Ahora se debate qué pasará en ese predio y qué destino tendrá.
Qué pasará con los terrenos de Devoto
Una vez que la cárcel quede completamente vacía, el predio deberá atravesar una transformación, más allá de la demolición de los edificios. La propuesta que figura en el convenio de 2018 combina espacio público con usos residenciales y comerciales, con una distribución que reserva el 65 por ciento de la superficie para espacio público y el 35 para viviendas.
Según informaron a TN desde el gobierno porteño, la idea es que la mayor parte del terreno se convierta en un espacio abierto para el barrio, mientras que el sector restante permita desarrollar emprendimientos inmobiliarios y otros usos urbanos.
En la planificación también aparece la posibilidad de incorporar 2/3 partes de áreas verdes y un sector destinado a la memoria de la masacre ocurrida en 1978, ante el reclamo de organismos de derechos humanos para que la transformación del lugar no borre las huellas de los hechos que ocurrieron allí.
Fuentes oficiales remarcaron que el cierre de la cárcel no significa que el gobierno porteño reciba automáticamente el inmueble. “Los terrenos siguen siendo del Estado Nacional. Nación no se los devuelve ni se los regala a la Ciudad”, aseguraron.
Según explicaron, “el acuerdo contempla un mecanismo de compensación económica e inmobiliaria, bajo la intervención de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), el organismo nacional encargado de administrar los inmuebles estatales”.
De esta forma, el destino del predio dependerá de cómo se instrumente esa compensación, qué porciones se destinen a cada uso y qué decisiones se adopten sobre los terrenos que queden disponibles.
La Legislatura deberá aprobar el cambio de zonificación
El siguiente paso será la rezonificación del terreno. Ese proceso parlamentario está previsto para después del cierre definitivo. La Legislatura porteña deberá tratar la modificación del uso del suelo y establecer las condiciones que permitan avanzar con la transformación del predio.
El convenio de 2018 fue firmado el 12 de marzo de ese año por el entonces ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el titular de la AABE, Ramón María Lanús. La Legislatura analizó el expediente 899-J-2018 y aprobó el convenio de colaboración recíproca.
El documento estableció un marco de cooperación para construir el nuevo complejo penitenciario, trasladar allí a los internos, desocupar Devoto, modificar la zonificación del predio y avanzar con la disposición del inmueble.
La propuesta fue presentada ante los legisladores en mayo de 2018. Durante aquella reunión informativa, funcionarios porteños explicaron que el traslado respondía, entre otros motivos, a los reclamos de los vecinos y a la intención de recuperar una pieza urbana que consideraban “incompatible con el desarrollo del barrio”.
En ese momento, el cronograma oficial contemplaba que las obras de Marcos Paz comenzaran en septiembre de ese año. Pero la demora por la pandemia y la crisis en el país convirtió el acuerdo en un compromiso que atravesó distintas gestiones.
Ahora que la mudanza comenzó, la discusión urbanística vuelve a tomar fuerza.
Qué pasará con el centro universitario
En cuanto al dispositivo educativo que venía funcionando dentro de la cárcel, en el Centro Universitario de Devoto -una de las sedes de la Universidad de Buenos Aires-, desde el Ministerio adelantaron que se deberá garantizar la continuidad de los derechos educativos.
Según la información oficial, los 172 internos que cursan carreras universitarias podrán continuar sus estudios en Marcos Paz. Se cursan allí el Ciclo Básico Común (CBC) y carreras de grado como Abogacía, Sociología, Ciencias Económicas, Psicología, Filosofía, Letras y Ciencias Exactas, además de talleres extracurriculares, computación y asesoría jurídica.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, aseguró a TN que “en ningún momento se va a ver afectado el derecho que tienen de estudiar. Eso se los garantizo”. Y recordó que “el Servicio Penitenciario Federal mantiene convenios con deciséis universidades”.
A esa lista se suma Luis Mario Vitette Sellanes, conocido por su participación en el robo del siglo en el Banco Río de Acassuso de 2006, uno de los asaltos más recordados del país. El caso se hizo célebre por una nota que los ladrones dejaron a la Policía después de vaciar cajas de seguridad: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es solo plata y no amores”.
Otro delincuente famoso que sigue estando alojado en la cárcel de Devoto es el asesino serial Guillermo Álvarez. El hombre apodado “el Concheto” o “el Patovica” había sido llevado recientemente al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, pero la Justicia ordenó que regresara de inmediato a su lugar de alojamiento habitual.