
En el Hogar de Promeseros junto a la Basílica hay más de 30 familias y otras tantas autoevacuadas en casas de conocidos en zonas más altas. Los pobladores del barrio Yvirá Í son los que padecen lo peor. En "El Paso" el agua ya aísla sectores turísticos.
En el Hogar de Promeseros junto a la Basílica hay más de 30 familias y otras tantas autoevacuadas en casas de conocidos en zonas más altas. Los pobladores del barrio Yvirá Í son los que padecen lo peor. En "El Paso" el agua ya aísla sectores turísticos.
Los pobladores del barrio Yvirá Í de Itatí son los más afectados por esa condición de "conquistador bravío" que el padre Julián Zini le adjudica al río Paraná en lo que se vive como la previa de la llegada plena del fenómeno del Niño que se espera para fines de año o el primer trimestre del venidero.
En Paso de la Patria el panorama es similar y el agua ya afecta la zona turística en inmediaciones a la Cabaña Don Julián y el barrio de "Los Chaqueños" como se conoce al sector que alberga casas de propietarios de la vecina provincia.
Mientras, en Itatí se encomiendan a la Virgen para que el agua no siga avanzando. Hay más de 30 familias entre evacuados en el Hogar del Promesero y con parientes que viven en barrios ubicados en cotas más altas respecto de la altura de evacuación a la que el río llegó el jueves y sigue avanzando.
Mabel, quien hace cuatro meses llegó desde Buenos Aires para cuidar a su madre enferma, contó su primera experiencia como inundada. Narró que tiene tres hijos, algunos de ellos discapacitados y permanecen alojados en el Hogar de los Promeseros y con pena contó a época que su madre será evacuada en los próximos días hacia la casa de un pariente cercano.
Claudia Farías, que se radicó hace tres años en Itatí, también cuenta que es la primera creciente que dejó todo bajo agua en la casa que alquila y expuso un cuestionamiento para con el intendente Francisco Romero a quien adjudicó falta de atención para con los afectados por las aguas.
La mujer enfatizó en el hecho de que se quedó sin nada porque el agua descompuso su heladera y convirtió en inútiles todos sus muebles y no sabe cuándo los va a poder reponer sin asistencia oficial.
Nicolás González se autoevacuó en el centro de los promeseros y espera que "el agua baje a partir del martes" aunque advirtió que "hay pronóstico muy jodido".
Contó que la peor inundación que le tocó vivir en 40 años de residencia Itatí fue la de 1999. "Es lamentable lo que nos está pasando y lo único que podemos hacer es que tenemos que bancarnos".
Informó que en el Hogar de Promeseros había ayer más de 30 familias. Para despedirse de época se encomendó al Gauchito Gil, de quien es devoto, y por supuesto pidió a la Virgen de Itatí que se cumpla el pronóstico de que el río baje.
En el barrio Yvirá Í la gente aprovecha las canoas de los pescadores para trasladarse hacia zonas más altas y las familias salen con sus pocas pertenencias y arropando a sus niños y bebés para pasar la noche.
La recorrida de época también permitió comprobar que la vida continúa, ya que en uno de los clubes había un campeonato de fútbol infantil y en la plaza frente a la basílica los puestos reciben a los turistas que se dan cita como reza el chamamé "Peregrino de la esperanza": Besar el manto de la virgen e irse como el río, algo que todos en Itatí esperan para terminar con la zozobra que les da el riesgo de perderlo todo.