
La creciente del río Paraná continúa afectando a distintas localidades de la costa correntina. En Ituzaingó, el agua cubrió las playas e ingresó al parador Yvága, mientras que en Itatí avanzó rápidamente sobre calles y viviendas durante el sábado, lo que agravó la situación de…
La creciente del río Paraná continúa afectando a distintas localidades de la costa correntina. En Ituzaingó, el agua cubrió las playas e ingresó al parador Yvága, mientras que en Itatí avanzó rápidamente sobre calles y viviendas durante el sábado, lo que agravó la situación de las familias que viven en las zonas ribereñas.Marcos Pintos, concesionario del parador Yvága, contó que el domingo todavía había playa, pero que para el jueves el agua ya había ingresado al establecimiento. Según explicó, la crecida estaría relacionada con la apertura de las compuertas de la represa. El pico previsto era de cinco metros, aunque todavía no se había alcanzado al momento de sus declaraciones.Ante el avance del río, la Prefectura Naval activó el Plan ante Inundaciones en Ituzaingó y reforzó las recorridas de prevención. Desde la fuerza recomendaron mantenerse alejados de la costa, no ingresar a las playas y revisar las amarras de embarcaciones y muelles flotantes. También advirtieron sobre los riesgos de acercarse al río para tomar fotografías debido a la fuerza de la corriente.En Itatí, los vecinos colaboran entre sí para asistir a las familias afectadas, en un escenario donde la ayuda resulta insuficiente frente a las necesidades que genera la emergencia. Durante el sábado, el agua avanzó sobre distintas calles y viviendas, lo que obligó a los residentes a organizarse para responder a las dificultades cotidianas y acompañar a quienes sufrieron mayores consecuencias por la inundación.A su vez, efectivos de la Dirección de Seguridad Rural y Ecológica (Priar) realizan patrullajes fluviales y recorridas por las zonas anegadas para acompañar a los damnificados y vigilar las viviendas comprometidas. Los operativos se desarrollan en el barrio Ibiray, la costanera cercana a la Basílica, el hospital viejo, puerto Pirata y Carayá, con turnos rotativos desde las primeras horas de la mañana hasta la noche. La presencia policial busca mantener un monitoreo permanente de los sectores afectados y brindar asistencia ante las situaciones que puedan surgir.La evolución del Paraná mantiene en alerta a las localidades ribereñas, mientras se sigue de cerca el comportamiento del caudal y el posible avance del agua sobre nuevos sectores. Además, las previsiones de nuevas lluvias para la próxima semana suman preocupación entre los habitantes de las zonas comprometidas, que permanecen atentos a los cambios en el nivel del río y a las indicaciones de las autoridades.