
Parientes de Nanci Godoy criticaron el accionar policial en Esquina y remarcaron que el Estado los dejó solos frente a la investigación.
Parientes de Nanci Godoy criticaron el accionar policial en Esquina y remarcaron que el Estado los dejó solos frente a la investigación.
La búsqueda de Nanci Estela Godoy, la docente rural de 52 años desaparecida desde los primeros días de octubre en el paraje El Malezal, continuó ayer mientras la familia elevó duras críticas contra el accionar de la Policía de Corrientes, las autoridades judiciales y el Gobierno provincial. Los allegados a la docente apuntaron severamente contra la lentitud con la que se iniciaron las primeras diligencias operativas e investigativas en la zona rural de la localidad de Esquina, estableciendo un paralelismo directo con las fallas institucionales padecidas durante la búsqueda del niño Loan Peña en el año 2024. Los familiares aseguraron sentirse desamparados por el aparato estatal, sosteniendo que la respuesta oficial careció de la celeridad y el rigor requeridos ante una emergencia de esta magnitud.
Sebastián Medina, uno de los hijos de la maestra, expresó el profundo malestar que embarga a la familia ante la falta de novedades concretas y la deficiente comunicación por parte de los funcionarios a cargo del caso. El joven remarcó que durante la primera jornada de búsqueda se acercaron a las instalaciones de la Escuela Rural Nº 626 con la intención de colaborar y verificar el estado del lugar, pero las fuerzas de seguridad les impidieron el ingreso. Pese a esa restricción, pudieron constatar a través de las ventanas que en el interior del inmueble permanecían intactos elementos personales de alto valor cotidiano para la docente, tales como su equipo de mate habitual, un pantalón de jean y un saquito de vestir. La presencia de estos objetos personales reforzó de manera categórica la hipótesis familiar de que Nanci no abandonó el establecimiento educativo por sus propios medios ni de manera voluntaria, puesto que no solía desprenderse de sus prendas ni de su termo de uso diario.
Asimismo, la nuera de la docente, Alejandra Orbertelo, denunció irregularidades graves durante las primeras horas del despliegue en el paraje rural. La mujer reveló que las tareas de rastrillaje comenzaron con tres días de demora respecto a las primeras alertas brindadas y cuestionó el desempeño del personal policial apostado en el predio ferial y educativo. Según sus palabras, el comisario a cargo de la comitiva llegó a quedarse dormido en el interior de la escuela en lugar de encabezar una inspección minuciosa del terreno, que se caracteriza por amplias extensiones de campo, densas vegetaciones y numerosas lagunas de difícil acceso. La familia subrayó además la escasez de efectivos destinados a peinar la zona, advirtiendo que los pocos recursos asignados resultan absolutamente insuficientes para cubrir la geografía del Malezal.
El descontento familiar también alcanzó al fiscal de la causa, Javier Gustavo Mosquera, a quien cuestionaron por la falta de presencia directa en el campamento de búsqueda y la demora en brindar informes detallados sobre las personas demoradas y los elementos secuestrados. Ante este escenario, los allegados sostienen que existe una marcada asimetría entre el esfuerzo desesperado de una familia humilde y la parsimonia de las estructuras oficiales, comparando la situación con una lucha desproporcionada. Para los parientes, la hipótesis de que la maestra se desorientó o se marchó por voluntad propia es una versión insostenible que intenta desviar la atención de posibles responsabilidades de terceros vinculados al entorno del establecimiento rural.
Tapa del Miércoles 21 de Octubre de 2026