
La crecida de los ríos Paraná y Uruguay configura un escenario de atención para las localidades ribereñas del Litoral, en un contexto de precipitaciones frecuentes, suelos saturados y aportes significativos de agua desde distintas cuencas.
La crecida de los ríos Paraná y Uruguay configura un escenario de atención para las localidades ribereñas del Litoral, en un contexto de precipitaciones frecuentes, suelos saturados y aportes significativos de agua desde distintas cuencas. Así lo explicó Juan Borus, especialista del Sistema de Información Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA), en diálogo con el programa Ciudad Invisible de la Unne..
“Estamos en el momento de mayor impacto. En principio, por las lluvias abruptas y por la condición de los suelos de las regiones donde llovió que está rodeando el pico de crecida en el Puerto Trifiño, encuentro del Paraná con el Iguazú”, sostuvo el especialista al describir la situación actual, asociada a las lluvias intensas registradas en la región y a la respuesta hidrológica de las cuencas.
“Las lluvias se trasladaron al norte y bajaron de intensidad. Sin embargo, en la región hay una humedad disponible muy significativa que se va a activar”, agregó el ingeniero. Según detalló, la combinación de estos factores está impulsando una onda de crecida que avanza por el río Paraná y afecta a distintos puntos del Litoral.
El Paraná: un ascenso previsto para Corrientes
Borus explicó que la crecida responde, en parte, a la coincidencia de los aportes de la cuenca del Iguazú con las precipitaciones registradas en la cuenca alta del Paraná, en Brasil. En ese contexto, señaló que el caudal de las Cataratas del Iguazú llegó a los 16.000 metros cúbicos por segundo, aproximadamente ocho veces el valor habitual para octubre.
A este escenario se sumaron las descargas de la represa de Itaipú, que debió liberar agua ante las condiciones registradas en su embalse. La combinación de estos aportes configura una onda de crecida que se propaga aguas abajo.
“Aquí se unen las dos cosas y configuran una onda de crecida que se va a propagar rápidamente por el río Paraná que está afectando a todo el Litoral y norte correntino. Hay muchas tareas que hacer, particularmente en Itatí, porque la crecida es abrupta e importante”, detalló el especialista.
Para la capital correntina, dijo que “el pico de la creciente será entre el martes 20 y miércoles 21 de octubre, con un ascenso estimado de alrededor de 1,50 metros respecto de los 5,75 metros que se venían registrando”. Y en este sentido, agregó que hay que estar atentos al comportamiento del río, especialmente en las zonas bajas y vulnerables, así como en las actividades que dependen directamente del entorno fluvial. Entre ellas, Borus mencionó la pesca artesanal y el movimiento de hacienda, que pueden verse condicionados por la evolución de los niveles del agua.
Además agregó que “la humedad que tenemos puede llegar a ser activada en un futuro muy cercano, habiendo previsión de lluvias. También va a haber crecida en los últimos días de octubre sobre la cuenca directa a Itaipú, la mitad sur de la alta cuenca del Paraná en Brasil, el este de Paraguay y la provincia de Misiones. Podríamos llegar a tener nuevos pulsos de crecida, que se acoplarían a esta onda de crecida que viene y retardarían el retorno a valores un poco más normales. Eso es lo que se espera”.
Suelos saturados y riesgo de nuevas crecidas
Uno de los factores centrales del panorama hidrológico es la escasa capacidad de los suelos para absorber nuevas precipitaciones. Borus remarcó que “los suelos de la región, que reciben esas lluvias, hace rato que están saturados. Esta condición favorece la generación de excedentes de agua y puede provocar nuevas ondas de crecida incluso ante precipitaciones de corta duración”. El especialista también advirtió sobre la perspectiva de lluvias para los próximos días, especialmente en la mitad sur de la cuenca alta del Paraná, en Brasil, el este de Paraguay y Misiones.
En la provincia de Corrientes identificó al tercio noreste como parte de una zona con perspectivas de precipitaciones superiores a lo normal para el resto del año. En ese marco, mencionó la necesidad de mantener la atención en localidades como Itá Ibaté, Itatí, Ituzaingó y Paso de la Patria, donde eventos intensos y localizados podrían generar complicaciones. “Todas las áreas de Defensa Civil de la provincia tienen que estar muy atentas a cómo viene el sistema de alerta temprana del Servicio Meteorológico Nacional ante la posibilidad que sea inminente un evento y tomar decisiones urgentes”, manifestó.
El río Uruguay y el efecto de la Represa Salto Grande
El escenario también comprende al río Uruguay, cuya cuenca registra precipitaciones frecuentes y suelos saturados. En este caso, Borus explicó el papel de la represa de Salto Grande en la regulación de los caudales que continúan hacia el tramo inferior del río.
El especialista describió este procedimiento como un proceso de “laminado” de la crecida, y explicó la importancia de la represa, ya que “el embalse recibe un volumen importante de agua y regula las descargas para que el paso del caudal aguas abajo sea más gradual. Esto permite moderar los picos, aunque también puede prolongar la permanencia de niveles elevados. Esta experiencia ya se hizo en las últimas primaveras de 2023 con un resultado muy exitoso”
“La regulación no implica que el agua desaparezca”, señaló Borus sino que su circulación se distribuye en el tiempo. Por ese motivo, el volumen acumulado en las cuencas altas y medias puede condicionar la evolución del río durante varios días. Seguidamente señaló que, para las localidades ribereñas de Entre Ríos, el descenso dependerá de la evolución de los aportes y de la capacidad de drenaje de las áreas afectadas por las lluvias.
Los efectos de El Niño podrían extenderse durante el verano
En relación con las perspectivas climáticas, Borus explicó que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central, asociado al fenómeno de El Niño, había alcanzado sus valores máximos durante la primera parte de octubre. Según su análisis, a partir de diciembre podría comenzar una etapa de declinación gradual.
“Hace tres meses se estimaba que entre principios de noviembre y diciembre se iba a definir el máximo calentamiento en la región ecuatorial central del Pacífico, que es la que nos marca una tendencia respecto de los efectos en nuestra región. En principio, iba a ser así, pero finalmente el pico máximo de calentamiento se alcanzó durante la primera parte de octubre. Hace varios días que ese calentamiento se está estabilizando en sus valores máximos y da la sensación de que, a partir de diciembre, comenzaría una etapa de declinación gradual”, detalló.
Sin embargo, aclaró que la disminución del calentamiento no supone una desaparición inmediata de sus efectos sobre la región. “No vamos a volver a una condición normal de golpe, ni mucho menos. Lo más importante es señalar que, aunque disminuya el calentamiento, las señales en nuestra región no van a desaparecer rápidamente. Vamos a seguir teniendo los efectos del escenario de El Niño durante un largo tiempo. Según la reunión del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), da la impresión de que durante todo el verano vamos a seguir hablando de los efectos de El Niño, aunque de manera declinante y con eventos más tranquilos”, puntualizó.
“Hay que tener en cuenta que los suelos de la región que reciben esas lluvias hace rato que están saturados. Estoy hablando del tercio oeste de la República del Paraguay, la provincia de Misiones, las cuencas de Itaipú y del Iguazú, la alta cuenca del Uruguay y numerosas subzonas y subcuencas del Litoral argentino, que se encuentran en una condición agarrada con alfileres”, destacó el especialista y agregó que otro de los ríos que están siguiendo de cerca es el río Gualeguay, que es la columna vertebral de Entre Ríos y que ya presenta, a partir de las lluvias que hemos tenido, una condición de saturación del suelo. Por eso confesó que “estamos todos agarrados con alfileres y hay que seguir los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional a corto plazo”.
Localidades que podrían verse afectadas
El especialista del Instituto Nacional del Agua (INA) advirtió que “mientras no se produzcan esas lluvias que pueden llegar a darse localmente, vamos a tener la vista puesta en la localidad de Paso de los Libres, que está atravesando la peor parte porque recibe el impacto de lo que ocurre en el río Uruguay”.
Asimismo, agregó que por el lado del Paraná, los primeros lugares en los que hay que prestar atención son Itatí, Goya y Esquina “porque la onda de crecida se va a propagar rápidamente y va a afectar a todo el Litoral, recorriendo de manera rápida toda la ribera correntina del Paraná”. Y esto afectaría directamente, y en primer lugar, a la gente asentada en las zonas más bajas y a quienes desarrollan alguna actividad turística, que pueden verse afectados.
Ante la evolución de las crecidas, Borus puso el foco en el seguimiento de los pronósticos y de los sistemas de alerta temprana. También destacó la importancia de la información local, debido a que las consecuencias de las lluvias y de los ascensos de los ríos pueden variar de una localidad a otra.