
El ingeniero en Recursos Hídricos sostuvo que la actual crecida es la primera manifestación del fenómeno de El Niño en la región y anticipó que podrían registrarse nuevos repuntes hasta abril o mayo del próximo año. También pidió atender los pronósticos oficiales y reforzar la planificación urbana en zonas inundables.
Jueves 22 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 21:58hs. del 22-10-2026
El ingeniero en Recursos Hídricos Hugo Rohrmann dialogó con Radio Sudamericana sobre el impacto del fenómeno de El Niño en la cuenca del río Paraná y advirtió que la actual creciente sería la primera de una serie que podría extenderse hasta abril o mayo de 2027.
“Esta es la primera señal, el primer pulso del río Paraná asociado a las consecuencias del fenómeno de El Niño”, explicó. Según indicó, las lluvias registradas en el sur de Brasil, Misiones y el este de Paraguay marcaron el inicio de este proceso en la región.
Para Rohrmann, las mayores consecuencias podrían producirse durante el otoño del próximo año. Explicó que los fenómenos de El Niño fuertes o muy fuertes suelen manifestar sus efectos con cierto retraso y recordó que las grandes crecientes de 1982-1983 y 1997-1998 se registraron meses después del inicio del calentamiento del océano Pacífico.
“El fenómeno de El Niño está asegurado hasta por lo menos abril de 2027”, sostuvo.
Advirtió que podrían registrarse crecientes superiores
El especialista señaló que el comportamiento del río dependerá de la intensidad, la distribución y la persistencia de las lluvias en las principales cuencas que alimentan al Paraná.
En ese sentido, explicó que, si vuelven a producirse precipitaciones importantes en las mismas zonas, el río podría experimentar nuevas crecientes de mayor altura, debido a que ya no se encontraría en los niveles bajos que presentaba antes de la actual subida.
Para los próximos días, mencionó pronósticos de lluvias sobre la cuenca del Iguazú y sectores del Paraná cercanos a Itaipú. Según detalló, las precipitaciones podrían provocar dos escenarios: que el río continúe descendiendo lentamente durante una semana o diez días, o que se genere un nuevo pico en Puerto Iguazú que llegue a la zona de Corrientes aproximadamente una semana o diez días después.
De todos modos, aclaró que todavía no es posible determinar si las próximas crecientes superarán los niveles actuales. “Las consecuencias pueden ser menores que las grandes crecientes que hemos visto del Paraná, iguales o superiores a las mayores que hemos visto”, señaló.
Los antecedentes de 1983 y 1998
Durante la entrevista, Rohrmann comparó el escenario actual con dos episodios históricos. Recordó que durante el fenómeno de El Niño de 1997-1998 el Paraná alcanzó alturas de entre 8,20 y 8,30 metros en el tramo entre Corrientes y Barranqueras.
En tanto, indicó que la creciente de 1982-1983 llegó a aproximadamente 8,60 metros y se extendió durante casi un año, desde diciembre de 1982 hasta noviembre de 1983.
El ingeniero explicó que la duración de una creciente también puede agravar las inundaciones, porque el río Paraguay puede sumar caudal y dificultar el escurrimiento de los cursos de agua interiores que desembocan en el Paraná.
En el caso del Gran Resistencia, agregó que las defensas contra las inundaciones generan otra dificultad: cuando se registran lluvias intensas dentro de las ciudades, el agua debe ser evacuada mediante los sistemas de desagüe, cuyo funcionamiento puede complicarse si el nivel del Paraná impide el drenaje.
Pidió escuchar a los organismos oficiales
Ante la preocupación que genera el fenómeno, Rohrmann recomendó seguir los pronósticos y las alertas de los organismos oficiales, especialmente los vinculados con el seguimiento de la cuenca del Plata.
“En líneas generales, es conveniente que la población escuche esos organismos oficiales”, remarcó. También advirtió sobre la circulación de información no verificada en redes sociales, que puede aumentar la incertidumbre entre las personas que viven en zonas expuestas a inundaciones.
El especialista consideró que, aunque la prevención y los sistemas de alerta son fundamentales, también es necesario avanzar en la planificación territorial para evitar que continúe creciendo la población en áreas de riesgo hídrico.
Como ejemplo, mencionó al Gran Resistencia y a Corrientes, donde observó un aumento de la ocupación de sectores vulnerables a las inundaciones. Sostuvo que las zonas inundables deben identificarse y contemplarse en las políticas de urbanización, con restricciones para construir o con condiciones específicas para las viviendas.
“Esta es la primera creciente que siente el río Paraná y hasta abril o mayo vamos a tener otras nuevas crecientes”, concluyó Rohrmann, al insistir en la necesidad de mantenerse informados y trabajar en medidas preventivas durante los períodos sin inundaciones.