
El actor que dio vida a Diego la serie oficial sobre su vida contó detalles inéditos en una nueva entrega del ciclo junto a Daniel Osvaldo.
El actor que dio vida a Diego la serie oficial sobre su vida contó detalles inéditos en una nueva entrega del ciclo junto a Daniel Osvaldo.
Entrevista de Daniel Osvaldo con el actor: de hacer de Maradona a jugar con él y Evo Morales
Diego Maradona fue el hombre de las cien vidas. Entre tantas, fue el futbolista, para muchos, el mejor de todos. En una nueva entrega de Rincón Stone, el actor Nazareno Casero reveló cómo fue hacer el papel de Pelusa en una de su etapas más gloriosas: el miedo a no revelar que se grababa la serie, el entrenamiento para la zurda, el amor que sintió cuando grabó en Nápoles y más...
—¿Qué sentís que te dio la actuación que no te dio el colegio?
—Lo que me pasó fue que encontré algo lúdico y divertido. No era que tenía que ir por ir. De golpe eran horas en un estudio de grabación a los 9 o 10 años y me llevaba a conocer a la Alfano... alta rubia y hermosa y yo miraba ja... prendido fuego. Abría la cartera y me daba plata para comprarme algo. A veces ahora le escribo y le pregunto si se acuerda de mí, capaz me pone una perimetral ja.
—¿Sentiste que por ahí te mareo todo en algún momento?
—En algún momento se te cambia la química de la cabeza, empezar a naturalizar cosas... y ahí donde apareció mi vieja y mi viejo cuando veía cosas me decía. Yo de los 8 años y me compraba el sega, cobraba de actores y era mi plata.
—¿Te sentís más grande de lo que sos por haber vivido todo eso de tan chico?
—Miro para atrás y digo claro hice lo que se me cantó desde los ocho años. Hice toda la vida lo que quise. Miro para atrás y pienso que pasó mucho tiempo. No sé si me siento mas grande, pero si que digo 'che, hice un montón de cosas'. Por ahí me veo una cana y digo 'la puta madre'.
—¿Qué cosas sentís que te importan más o menos?
—Ahora estoy haciendo una obra en avenida corrientes, es una responsabilidad pero es un premio. Es algo que va sucediendo, pero tener que ir laburando y buscándola. Por ahí naturalizas cosas pero siempre digo que por algo sucedió. Pasa con el arte que es subjetivo, puede gustar o no lo que hagas y no hay un porqué.
Entrevista de Daniel Osvaldo en Rincón Stone.
—Es como que uno lo hace para que al otro le guste... pero por ejemplo, uno lo hace porque el papel le gustó porque te llena y te divierte pero por ahí no lo haces directamente para que a la gente le guste...
—Si no me gusta a mí... hay algo de que me tiene gustar, lo puedo ver. Me tiene que gustar a mi para que pueda darlo todo. He hecho cosas que me gustaban menos pero tuve que hacerlo por negocio o por otra cosa. Si bien siempre doy todo, en un momento te das cuenta que no. He dicho que no porque sentía que no. No siempre soy yo el que lo va a ver, tengo que entender por qué a los otros le va a gustar. Hoy tengo la suerte de elegir qué laburos hacer y esa cuestión siempre me la pregunto. Si no encuentro algo que no me gusta... No me gusta estar en un lugar donde sobro, no me gusta sentir que le estoy choreando la plata a alguien.
—Te tocó hacer un personaje con mucho peso histórico, el señor Diego Maradona... Me gustaría que me cuentes todo de esa experiencia.
—Me llamaron diciendo 'che, queremos que hagas una serie de un personaje muy conocido' le pregunte quién era y me respondieron que no me podían decir, respondí 'bueno muchas gracias'. Me dijeron que había un contrato de confidencialidad pero cuando me dijeron les dije 'sí, ya'. Corté y llamé a mi agente, no sabía si me estaban haciendo una joda, mucho tiempo pensé que era una mega joda que me iba a romper el corazón. Me dijo que era real. Eso fue en junio de 2017, no tuve contacto más nada hasta diciembre. Yo estaba flaco y con barba y todo porque estaba con otra cosa. Me preguntaron cuando podía volver y les dije en marzo. Volvé en marzo y hacíamos prueba hasta de fútbol... yo derecho y un cavernícola. Para mí el fútbol tiene una gran parte que es el 'salimooos' y que se vaya a lateral, tengo todo raspado de barrerme. Gran parte del fútbol es eso. Y mientras tantos no podía contárselo a nadie.
—Tenías una ganas de contarlo...
—Sí pero viste... pensaba 'y si se me quema'... Lo sabía un amigo de los 15 años, y me decía 'boludo, rezá, no sé qué podemos hacer'. Fue empezar a practicar con la izquierda. Lo que más miedo me daba era la pelotita, pensaba '¿esto cómo lo mentís?'. Entrás y todos te decían '¿a ver qué vas a hacer?', entonces si no te pareces. Lo que pasa es que la figura... Diego no significa solo el jugador de fútbol, era el partido que mirabas con tu viejo y no está más, te lleva a una infancia. Cuando alguien me venía a hablar a mí podía ver que no era a mí, era a Diego. No porque me vieran a mí como Diego, porque yo era el que estaba ocupando ese lugar. La responsabilidad para mí porque es una figura mística.
—Jugué con él en la altura en Bolivia. Contra Evo Morales. La formación: Pogani, yo de 4, Almandoz, Joe Fernández, Tognetti, de cinco Queijeiro, Latorre, Carrario, Benja Rojas, el Diego de diez y el Turu Flores de 9. Me llaman y me dicen '¿querés jugar?' yo sí, dale estoy. Es a 4300 metros alturas y siempre respondí 'estoy'. Jugar ahí es lo más parecido a jugar en una superficie marciana, la falta de oxigeno y todo. Primera pelota dejo que reciba Evo, presidente de Bolivia, lo miro y voy y le hice sentir, pivote y me mira... ¿Cómo le voy a pegar al presidente? Por mi lado venía el Diablo Echeverri, venían todo por mi lado. Antes de entrar a jugar y nos agarra y dice 'muchachos no jodamos, no somos futbolistas' y nos mirábamos. El chabón jugó de punta a punta. En un momento la despejo (yo digo que fue pase al pecho) rechacé como pude y le cayó al pecho, gritó 'mía' y recibe de zurda y completa, yo dije 'me puedo dormir tranquilo'. Fuimos la última selección que goleó a Bolivia en la Paz, sí, 7-3 ganamos.
—Al momento que lo tuviste que interpretar, ¿cómo te preparas?
—Cuando jugué y compartí unos días con él. El estaba adelgazando… no estaba cómodo, pero era increíble como se sacaba fotos con todos. Yo sentí que lo único que le podés regalar a una persona así era no joderle las pelotas. Nunca imaginé que iba a hacer de él. Cuando me toca interpretarlo, todo el equipo nos dieron la data y lo necesario para interpretarlo. Tenía clips con sus levantadas de ojos y miraditas, como hacías las cosas en las entrevistas. Era hacerlo orgánicamente y que te salga bien, la idea no fue hacerle una parodia.
El actor contó, en charla con Daniel Osvaldo, su experiencia de un partido en la altura y la patada al presidente de Bolivia.
—¿Sentías la presión de cómo se lo tomará la gente?
—Si yo lo hacía mal, me tenía que ir, iban a poner mi cabeza en una pica. Ok con todas mis ganas pero... tuve momentos difíciles, cuando no encontraba el personaje. Como era el casting del Bilardo: era hacer un ensayo como yo actuaba con Diego. Hacía cualquier cosa yo tipo 'qué pasa Bilardo' en modo Batman. En el equipo me dijeron que todos me veían como Diego menos yo, el director me dijo 'si vos no te ves Diego decime y el lunes presenta la renuncia, no me vas a arrastrar a tu fracaso'. Ese bife fue lo que me levantó, y encontrar cosas para irme agarrando, su manera de ser era desaprender a la manera de actuar. Él nunca miraba a la cámara. No actuaba para la cámara, hablaba y no era lineal iba y venía. Esa manera de ser suya era de buscar hasta encontrar lo que tenía que decir. Era su manera de ser.
—¿Sentís que te quedó algo de él adentro?
—No tengo la altura para agarrar y quererme hacer el Diego. Si me di cuenta que todos somos Diego, todos tenemos esa picardía, esa manera de ser. Lo encontrás en uno que te cuenta chistes que por ahí tiene esa manera de ser … maneras de encarar y meterte una gambeta. Era explotar lo que todos tenemos. En el budismo dicen todos somos Buda, yo creo que todos somos Diego. Yo ponerme a querer decir algo de eso, no me da el cuero. Es el argentino más llevado al extremo, con todo, responde a algo, es el Dios más argentino de todos. A mí me pasa que no puedo creerme, no tengo la altura para decir 'yo también puedo decirlo', no tengo eso. De golpe hacer este pibe fue... en el vestuario fueron 200 cambios, 300 prendas... era terrible.
— Era "¡qué lindo que es ser Diego!".
—En 2019 estuvimos tres meses en Nápoles grabando. Los napolitanos nos respetaron al no sacar fotos y la subieron después. No respetaron a la producción, respetaron a Diego. El pelo era mío e iba con la camiseta original a la cancha a ver al Napoli, las gambas enormes porque entrené con un culturista. Yo era un poco más alto que Diego y necesitaba ser más ancho. Tengo las fotos... subí seis kilos de piernas. Iba caminando así por la calle y los napolitanos me volvían loco, ja. Un día fui a comer con mi ex pareja, estaban cerrando y nos dejaron comer igual. Cuando le dijeron al dueño qué estaba grabando yo, me alzaron, me besaban las piernas, me traían comida, me cobró ocho euros... ahí viví la locura. Fui al podólogo y me contó que atendió a Maradona. Ahí todos tienen historias con Diego. Hice entrenamiento especial para la zurda. Los gestos y todo fue... lo divertido de este laburo: de golpe jugaste a ser Maradona. Fue la historia oficial, que él contó.
Rincón Stone: la entrevista completa con Nazareno Casero
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