
Milei y Cristina Kirchner quedaron en el centro de las chicanas económicas entre los candidatos.
Milei y Cristina Kirchner quedaron en el centro de las chicanas económicas entre los candidatos.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron este viernes el último debate televisivo antes del balotaje presidencial del domingo 25 de octubre. Durante el intercambio, ambos recurrieron a la situación económica argentina para cuestionar sus respectivos modelos y lanzaron referencias directas a Javier Milei y Cristina Kirchner.
n uno de los cruces, Lula buscó asociar a su rival con las políticas de ajuste del presidente argentino. El mandatario brasileño le preguntó si también utilizaría una motosierra para recortar gastos y salarios, en alusión al símbolo que Milei empleó durante su campaña electoral.
"En Argentina la pobreza llegó al 40%, el pueblo come carne de burro, y vos decís que querés un modelo igual al de Milei", lanzó Lula.
Flávio Bolsonaro respondió con una crítica a los gobiernos de izquierda que precedieron a Milei y sostuvo que el peronismo había deteriorado la economía argentina. Así, el país quedó en el centro de la disputa política brasileña, con dos interpretaciones opuestas sobre las causas de la crisis y las medidas necesarias para enfrentarla.
Milei y Cristina Kirchner, en el centro de la discusión económica
Las referencias a la Argentina continuaron durante el intercambio sobre economía, en el que los candidatos discutieron el gasto público, el endeudamiento de las familias, el crédito y la suba de precios.
Lula cuestionó a su rival por defender la independencia del Banco Central brasileño. Bolsonaro respondió con una comparación con la gestión de Cristina Kirchner y afirmó que el Partido de los Trabajadores (PT) había aplicado políticas similares a las que, según su interpretación, provocaron inflación en la Argentina.
"En Argentina, Cristina Kirchner empezó a emitir moneda y generó inflación", sostuvo el senador.
El candidato del Partido Liberal (PL) también prometió destinar recursos al pago de una parte de la deuda para contribuir a una baja de las tasas de interés y facilitar el acceso de las familias al consumo.
Los ataques personales marcaron el debate
Más allá de las referencias internacionales, el intercambio estuvo atravesado por acusaciones personales. Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando Bolsonaro llamó a Lula "nueve dedos", en alusión al dedo meñique que el presidente perdió en un accidente laboral durante su juventud.
Lula exigió una disculpa y cuestionó que su rival utilizara una lesión sufrida mientras trabajaba para burlarse de él. También criticó su trayectoria laboral y cuestionó su experiencia profesional. Más tarde, el senador se disculpó por la expresión.
Otro momento de tensión se produjo durante la discusión sobre seguridad pública, cuando Lula mencionó el caso de Ana Clara Gomes Machado, una niña de cinco años que murió tras recibir un disparo durante una operación policial en Niterói, en 2021.
El presidente cuestionó a Bolsonaro por haber representado al policía militar acusado por el hecho. La madre de la niña, Cristiane Gomes da Silva, estaba presente en el estudio. Al dirigirse a ella, el senador la llamó por el nombre de su hija, lo que generó un nuevo momento incómodo durante el debate.
Bolsonaro expresó su solidaridad con la familia y sostuvo que no había pruebas de que el disparo hubiera sido efectuado por el policía al que había defendido.
Qué dijeron los análisis sobre el desempeño de los candidatos
Las primeras evaluaciones periodísticas del debate destacaron que Lula logró poner a su rival a la defensiva en algunos intercambios, especialmente cuando planteó el caso de Ana Clara y cuestionó la utilización de la expresión "nueve dedos". Bolsonaro, por su parte, concentró sus críticas en el costo de vida, el endeudamiento de las familias y la gestión económica del Gobierno.
El analista Igor Gielow, del diario Folha de S.Paulo, consideró que Lula tuvo ventaja en el intercambio, aunque señaló que el presidente también quedó expuesto a cuestionamientos. Otras coberturas describieron un debate más ordenado que el anterior, aunque con momentos de tensión y ataques personales. El efecto electoral de los cruces, sin embargo, todavía era incierto.
El encuentro buscó captar a los votantes indecisos y a quienes podrían cambiar su elección en la recta final de la campaña. Sin embargo, las evaluaciones sobre el desempeño de cada candidato no permiten determinar por sí solas si el debate modificó las preferencias del electorado.
Una elección que llega al balotaje con un empate técnico
El debate se desarrolló en un escenario de fuerte paridad. En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula.
La última encuesta de Datafolha publicada antes del debate, realizada entre el 20 y el 22 de octubre, ubicó a ambos candidatos con el 50% de los votos válidos. En el total de las respuestas, Bolsonaro registró el 47% y Lula, el 46%; los votos en blanco o nulos sumaron el 5% y los indecisos, el 2%. La diferencia quedó dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.
Con ese panorama, el resultado del balotaje del domingo 25 de octubre continúa abierto. Lula busca la reelección, mientras Bolsonaro intenta ampliar la ventaja que obtuvo en la primera vuelta.
En ese contexto, la Argentina volvió a funcionar como referencia en la campaña brasileña: Milei quedó asociado al ajuste y la motosierra en los ataques de Lula, mientras Cristina Kirchner apareció como ejemplo de las políticas monetarias que Bolsonaro cuestiona. El debate terminó sin despejar la principal incógnita electoral: quién logrará reunir los votos necesarios para llegar a la Presidencia.