
—Tengo dificultades con sus políticas— le dijo Juan Sourrouille a Paul Volcker.— ¿En serio?— respondió el estadounidense.Sourrouille era ministro de Economía de la Argentina. Del gobierno de Raúl Alfonsín. Volcker titular de la Reserva Federal (Banco Central de Estados Unidos).
—Tengo dificultades con sus políticas— le dijo Juan Sourrouille a Paul Volcker.— ¿En serio?— respondió el estadounidense.Sourrouille era ministro de Economía de la Argentina. Del gobierno de Raúl Alfonsín. Volcker titular de la Reserva Federal (Banco Central de Estados Unidos). El presidente era Ronald Reagan.—La suba de tasas me cambia los números del programa— dijo el argentino.Volcker un economista cuya figura despertaba atención a nivel mundial —medía dos metros de altura y por entonces era famosa su política de haber llevado las tasas de la Reserva a casi 20% para bajar la inflación en EE.UU. en los setenta— escuchó a Sourrouille con un cigarro en la mano. La escena la contó el argentino varios años después.Había transcurrido prácticamente un mes desde que la Argentina había lanzado un programa de estabilización de precios salarios y gasto público que se denominó Plan Austral. Y el argumento del economista argentino era que los supuestos sobre los que su equipo la gente del Tesoro y la Reserva habían establecido los principales parámetros del modelo empezarían a modificarse.Sobreactuando su drama el argentino insistió en que mientras el estadounidense había bajado las tasas desde casi el 12% unos meses antes durante 1986 ahora volvía a subirlas a fines de aquel año. E iba a hacerlo casi un punto entre julio y diciembre de 1987.Para colmo en septiembre de 1985 el maíz —por entonces principal cultivo— valía 25% menos que un año antes. Las cuentas del argentino marcaban que las exportaciones caerían US$ 1.500 millones y que la balanza comercial registraría un déficit de US$ 2.859 millones. En septiembre el FMI haría un desembolso y si las metas de acumulación de reservas no se cumplían no había dinero.Después de revisar las carpetas que le iba pidiendo a su secretaria Volcker le dijo a Sourrouille.—Vea Juan lleva la razón— concluyó Volcker —¿Pero sabe qué? Yo no puedo cambiar la política antiinflacionaria de Estados Unidos.Sourrouille hizo un silencio.—¿Y que hacemos?—We manage to muddle through.‘Muddle through’ es una expresión en inglés que usan los economistas para referirse a aquella situación en que no hay una salida clara y nadie tiene la más mínima idea qué hacer. ‘Salir del paso de algún modo’ podría decirse o “chapotear en el barro” decían Rudiger Dornbusch y Stanley Fischer.Lo cierto es que para Volcker había llegado el momento de que Argentina —y probablemente otras economías emergentes— tuvieran “que chapotear en el barro”.Un aumento de las tasas de Estados Unidos hace más atractivas las inversiones en dólares. La mayor demanda de la divisa estadounidense aprecia la moneda (sube su cotización) y lo contrario ocurre con el resto de las monedas y bienes como los commodities. De ahí que el terror de economías emergentes como la argentina (y otras de la región) sea el aumento de las tasas por parte de la Reserva Federal.Hay un chiste que dice que los gobiernos no peronistas sufren más estos coletazos. Un ejemplo fue el de Alfonsín pero también el de Macri.En diciembre de 2015 apenas después de asumir la Reserva aumentó las tasas por primera vez en siete años. Y en 2018 el presidente de la Fed entrante Jerome Powell las subió cuatro veces. Powell recibió la peor bienvenida de los mercados que tuvo un titular de la Reserva en la historia con los registros del S&P 500 y VIX. Powell anunció esta semana subas para 2022.—No me aguantan más en el mercado Mauricio— le dijo Luis Caputo secretario de Finanzas al presidente sobre las perspectivas de pedir más plata prestada en 2018.Pronto las condiciones financieras cambiaron para la Argentina y acudió al Fondo Monetario para frenar la corrida contra el peso .The Wall Street Journal reportó este año que “el presidente Donald Trump llamó a Kevin Warsh el actual jefe de la Reserva Federal de forma intermitente varias veces. El presidente estadounidense criticó y atacó públicamente al predecesor de Warsh Jerome Powell (a quien él mismo había elegido en 2018) por subir las tasas. El presidente de EE.UU. propuso esta vez a Warsh quien ahora quedó en la mira del mercado para saber si se mostrará independiente de los deseos de Trump de que baje la tasa de interés como le reprochó a Powell. El mes pasado Warsh subió las tasas por primera vez desde 2023 (25 puntos básicos).Esta semana habrá una nueva reunión de la Fed. El aumento de la inflación de septiembre (37% anual) hace pensar en una nueva suba. Días después se celebrarán las elecciones legislativas en EE.UU. (martes 3 de noviembre). ¿Se animará Warsh a subir las tasas? De todos modos lo que queda para Caputo según parece será chapotear en el barro.