
Con 25 actores en escena, el grupo presentó "Huellas de amor", una obra sobre las marcas que dejan los sentimientos. Así, desde hace más de tres décadas con
Con 25 actores en escena, el grupo presentó "Huellas de amor", una obra sobre las marcas que dejan los sentimientos. Así, desde hace más de tres décadas construyen identidad cultural.
Hay aplausos que reconocen una actuación y otros que abrazan una historia compartida. En San Roque, el reciente encuentro del público con el grupo de teatro Mascarilla y Trébol reunió ambas cosas: el reconocimiento al trabajo sobre el escenario y el afecto por una iniciativa cultural que, desde hace 36 años, encuentra en la pasión por el teatro una manera de reunir a la comunidad.
El domingo 3 de octubre, el escenario del Club Social y Deportivo fue el lugar elegido para presentar "Huellas de amor". Veinticinco actores, una sala llena y una respuesta del público que se expresó en aplausos de pie marcaron una jornada en la que el arte volvió a ocupar un lugar central en la vida sanroqueña.
Las marcas que deja el amor
La obra propone detenerse en las diferentes formas del amor y en las huellas que deja cuando atraviesa nuestras vidas. Algunas son visibles; otras permanecen en silencio, guardadas en la intimidad. Todas, de una manera u otra, transforman a quien ama.
La elección del tema invita a una identificación inmediata con los personajes y sus historias. Porque el teatro, cuando logra acercarse a las experiencias humanas, no se limita a representar una ficción: también abre un espacio para reconocerse en el otro, recordar vivencias y compartir emociones.
En "Huellas de amor", esa búsqueda se apoya en el trabajo colectivo de un elenco numeroso y en una preparación que encuentra su sentido final en el encuentro con los espectadores. La respuesta de la sala, con el público de pie, fue una señal del vínculo construido entre quienes interpretan y quienes se acercan a disfrutar de la propuesta.
Detrás de esa función hay mucho más que una presentación anual. Hay ensayos, aprendizaje, compromiso y una decisión sostenida en el tiempo: seguir haciendo teatro en una localidad donde cada iniciativa cultural adquiere un valor especial por su capacidad de generar espacios de participación y encuentro.
Una historia que comenzó en 1990
La trayectoria de Mascarilla y Trébol se remonta a 1990, cuando la profesora Patricia Agüero de Penzo impulsó una experiencia teatral con estudiantes de la Escuela Normal Juan García de Cossio. La primera puesta fue "El sí de las niñas", de Leandro Fernández de Moratín. Aquellos jóvenes eligieron el nombre Juventud Creadora para identificarse, en los comienzos de un camino que continuaría creciendo. Así lo reconstruyó el diario El Litoral en una reseña publicada en 2008, cuando el grupo inauguró su Museo-Taller de Teatro en San Roque.
Con el tiempo, la experiencia se consolidó y tomó el nombre de Mascarilla y Trébol. Bajo la dirección de Agüero de Penzo, licenciada en Letras, el taller amplió su alcance y hoy convoca a niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Esa diversidad generacional es una de sus características: el teatro funciona como un lugar donde distintas edades pueden encontrarse, aprender y expresarse a través de un lenguaje común.
El repertorio también fue creciendo. A lo largo de los años, el grupo llevó a escena adaptaciones de obras clásicas y producciones de autoría propia. Entre sus trabajos figuran piezas de la dramaturgia universal, como "La casa de Bernarda Alba" y "Yerma", de Federico García Lorca, que llegaron al Teatro Oficial Juan de Vera de Corrientes dentro de su programación regional. Ambas presentaciones fueron registradas por el propio teatro y por medios periodísticos provinciales.
En 2008, además, la agrupación dio un paso significativo con la apertura de su Museo-Taller de Teatro, concebido para conservar fotografías, programas, vestuario, videos, escenografías, títeres, máscaras y premios. La iniciativa buscó resguardar la memoria de la actividad escénica local y ofrecer materiales para la consulta y el aprendizaje. De ese modo, la tarea teatral también se convirtió en una forma de preservar el patrimonio cultural de San Roque.
El valor de sostener un escenario propio
Las distinciones obtenidas en ámbitos locales, provinciales, nacionales e internacionales acompañan el recorrido del grupo, pero su aporte no se mide solamente en premios o actuaciones. También está en la continuidad de un espacio que permite descubrir vocaciones, desarrollar capacidades expresivas y construir lazos entre personas de distintas generaciones.
En comunidades como San Roque sostener una actividad artística durante décadas requiere perseverancia y una convicción que trasciende cada estreno. Significa generar oportunidades para la cultura.