
El extécnico del Millo estuvo ayer en el Monumental. El exvolante había estado en Córdoba. Un apoyo a favor de la continuidad.
El extécnico del Millo estuvo ayer en el Monumental. El exvolante había estado en Córdoba. Un apoyo a favor de la continuidad.
Muchas veces, sin darnos cuenta, pasan por delante de nosotros algunos gestos, sucesos que no logramos decodificar y hasta podemos hacer análisis erróneos. En el mundo River se dieron, en los últimos días, dos gestos que dicen mucho más que cualquier palabra.
Son dos grandes apoyos, de gigantesca dimensión, los que recibió Leonardo Ponzio, el actual entrenador de River: las presencias de Enzo Pérez y Marcelo Gallardo. Enzo, que llegó a la bandera de los ídolos luego de ir al arco durante todo un encuentro por Copa Libertadores, alentó desde la tribuna en Córdoba apoyando no solo al club de sus amores sino en una clara banca para su ex compañero.
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Mientras tanto, Marcelo Gallardo, uno de los máximos ídolos de la historia riverplatense, estuvo como un hincha más en el Monumental por primera vez desde que asumió como entrenador en 2014. Nunca antes lo había hecho luego de su primera etapa gloriosa ni tampoco hasta este domingo. Su presencia también marca una clara postura, la de apoyar este momento, sabiendo que River es lo más importante y se debe visibilizar una postura.
El respaldo de estos dos protagonistas sirve para que el entrenador del Millonario sienta que el camino es por acá o por lo menos este presente debe ser sostenido por quienes manejan los destinos, contrarrestando cualquier tipo de especulaciones.
Capitán, referente y protagonista de equipos que devolvieron a River al lugar que su historia le exige y no solo sus condiciones futbolísticas, Ponzio también construyó autoridad dentro de un vestuario groso y que pocos pueden llegar a conocer y entender. Por eso, el apoyo de Enzo Pérez tiene un valor especial. Él también conoce el peso de esa camiseta, la exigencia permanente del Monumental y la responsabilidad que implica representar a una institución que no se conforma solamente con ser competitivo.
Marcelo Gallardo, presente en el Monumental
Hablar del apoyo de Gallardo ocupa un lugar central, ya que ellos compartieron una etapa que cambió la historia reciente de River. El Muñeco llegó en 2014, sacó del olvido a un Ponzio barbudo, dejado y caído a quien justamente Ramón Díaz tenía a un costado por temas más personales que futbolísticos.
Se viene una semana fuerte, en donde se deberá preparar el Superclásico en la cancha de ellos y entendiendo que se juega mucho más que un partido: es cumplir unas de las pocas metas que restan del 2026 (la otra es ganar el Torneo Clausura). Un desafío como pocos para Ponzio, quien nuevamente puso la cara para sacar el escudo a flote cuando se lo necesita.
No estás solo, León: más allá de cualquier respaldo dirigencial, recibiste el de dos leyendas, dos ídolos que mueven la aguja, a los que el hincha ama y ahí están, demostrando lealtad y agradecimiento.
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