
Las investigaciones están en curso, pero la familia no está conforme. Los detenidos fueron trasladados.
Las investigaciones están en curso, pero la familia no está conforme. Los detenidos fueron trasladados.
Sebastián, el hijo de Nanci Godoy, la docente desaparecida en Esquina, habló con la prensa nacional. Fue a decir lo que la familia viene repitiendo en la puerta de Tribunales, en la fiscalía, en el campo: que para ellos el caso no se cierra con los cinco detenidos.
En una entrevista con Moria Casán, en La mañana con Moria, puso el dedo donde más duele: en la dueña de la estancia El Curupí.
Se llama Lourdes. Era la encargada de trasladar a su mamá cuando iba a la escuela. Y según Sebastián, todavía no la citaron a declarar.
"Las personas que están detenidas seguramente algo que ver tienen, pero pensamos que hay más gente involucrada. No descartamos ninguna hipótesis", dijo.
No lo dice desde el enojo solamente. Lo dice desde el primer día. "Jamás hubiésemos pensado que nos iba a pasar esto a nosotros acá en esta ciudad. Lo primero que pensamos fue que mi mamá se había quedado sin señal ni batería en el teléfono celular, como ya le había ocurrido antes".
Esa fue la primera explicación que se dió. La más inocente. La que cualquiera se daría en un paraje donde la señal se corta y el camino es complicado. Pero después vinieron los días sin noticias, los rastrillajes, las contradicciones. Y esa explicación se cayó.
"Nos quisieron meter en la cabeza que mi mamá se desorientó o que se fue sola. Descartamos completamente eso: mi mamá nunca saldría sola de un lugar así. Estuvimos ahí y el camino es muy complicado", sostuvo Sebastián.
Y aclaró algo que la familia repite para que no se instale otra versión: "Mi mamá era una mujer completamente sana, no tenía ninguna enfermedad crónica ni tomaba medicamentos". No se perdió. No se desorientó. No se fue.
En la entrevista, Sebastián también apuntó contra el director anterior de la escuela. Porque para la familia, la historia de Nanci no empezó el día que desapareció. Empezó el primer día que llegó a esa escuela.
"La escuela estaba abandonada. Mi mamá se encontró con todo ese panorama el primer día que llegó. El director anterior no le avisó nada y hacía tres años que en esa escuela no se daban clases", denunció.
"El director anterior dejó la escuela en estado de abandono, pero él seguía cobrando su sueldo normalmente", agregó.
Ese es, para el hijo, el conflicto de fondo. "El principal choque o conflicto en el día a día era con el director de la escuela. Con respecto al capataz de la estancia, era un peón del lugar y no sabemos mucho más de su comportamiento diario".
Es una frase que cambia el foco. Porque hasta ahora la causa judicial se concentró en los peones, en el capataz Ireneo Felipe Zarza y en Dionisio Sandoval, con prisión preventiva por femicidio, y en los otros tres imputados. Pero la familia mira más arriba. Mira a quienes manejaban la estancia, a quienes manejaban la escuela, a quienes tenían que dar explicaciones y, según ellos, nunca las dieron.
Sebastián no acusa con nombre y apellido a Lourdes de un delito. Lo que reclama es que la citen. Que declare. Que cuente qué sabe. Que explique por qué era ella quien llevaba a su mamá. Que explique por qué, desde que están en el campo buscando, nunca se acercó a colaborar.
En el fondo, el reclamo del hijo de Nanci es el mismo que viene haciendo desde el principio: que no se cierre la causa antes de tiempo. Que no se queden solo con los que ya están detenidos. Que se investigue a todos los que estuvieron ahí cuando su mamá llegó a El Malezal.
Porque para Sebastián, y para toda la familia Godoy, hay algo que todavía no cierra. Y mientras no aparezca Nanci, mientras no se sepa qué pasó, van a seguir diciendo lo mismo en cada cámara que se les ponga adelante: Hay más gente involucrada.
Tapa del Martes 27 de Octubre de 2026