
El aporte clave del hermano de la sospechosa permitió ubicar el cuerpo en la laguna Yacarés. Los análisis forenses revelaron múltiples cortes pre mortem y la participación directa de varias personas.
El aporte clave del hermano de la sospechosa permitió ubicar el cuerpo en la laguna Yacarés. Los análisis forenses revelaron múltiples cortes pre mortem y la participación directa de varias personas.
El esclarecimiento del cruento femicidio de Nanci Godoy, la docente rural, que conmovió a la provincia de Corrientes, ha ingresado en una fase decisiva tras la incorporación de testimonios determinantes e informes forenses preliminares que confirman la hipótesis de un ataque grupal ejecutado con extrema violencia. La articulación de las declaraciones testimoniales y las pruebas científicas recolectadas en el terreno por el equipo fiscal comienza a reconstruir la trama oculta detrás de una agresión planificada que involucra a múltiples participantes.
Un avance fundamental en la causa se produjo tras la declaración procesal de Joaquín Leguizamón, hermano de Rosa Leguizamón, una de las mujeres actualmente detenidas e imputadas por el hecho. Joaquín aportó información logística de valor incalculable para el equipo de investigadores al precisar las coordenadas exactas de la zona de descarte donde yacían los restos de la víctima. Además de guiar a los efectivos de la Policía de Corrientes hasta el lugar exacto del hallazgo, el testigo sostuvo bajo juramento que la maestra fue víctima de una agresión coordinada en la que intervinieron activamente varios individuos.
Gracias a los datos brindados por Leguizamón, los agentes de seguridad lograron localizar el cuerpo de Nanci Godoy en un sector de difícil acceso conocido como laguna Yacarés, ubicado a cinco kilómetros de la estancia donde se concentró la atención inicial de las autoridades. Las características del terreno provocaron que el punto no estuviera incluido en el mapa primario de rastrillaje dispuesto por la fuerza policial.
La localización final del cadáver fue posible debido a que emergió a la superficie producto de los gases de descomposición natural, permitiendo asimismo la recuperación de objetos personales de vital importancia para la causa, entre los que se encuentran su cartera, su campera y su teléfono celular.
En paralelo a la reconstrucción del área del hallazgo, la querella representada por el abogado Gustavo Briend brindó revelaciones escalofriantes surgidas de la autopsia preliminar practicada al cuerpo de la docente. En declaraciones públicas, el letrado detalló la severidad de las lesiones documentadas por los peritos médicos, confirmando que la causa eficiente del deceso fue una hemorragia masiva generada por múltiples heridas cortantes infligidas mientras la víctima aún permanecía con vida.
Los análisis médicos determinaron que la agresión no solo se limitó a provocar la muerte, sino que presentó patrones de sadismo y mutilación. Según la descripción de la querella, el cuerpo presentaba heridas incisas provocadas por la acción humana en distintas zonas anatómicas, con evidencia clara de ser lesiones pre mortem. Los forenses concluyeron que los agresores intentaron desmembrar el cuerpo sin lograr su cometido completo, y que los cortes efectuados desde la zona abdominal hacia abajo respondieron a un intento intencional de borrar posibles indicios biológicos de un abuso sexual. Pese a las maniobras de ocultamiento, los especialistas lograron extraer material genético que se encuentra actualmente bajo riguroso estudio de laboratorio.
La disposición, profundidad y variedad de los ángulos de las heridas llevaron a los peritos a inferir la utilización de diversos elementos cortantes manejados en forma simultánea por más de un individuo. En la causa constan como secuestrados diferentes elementos punzocortantes, entre los que se destacan cuchillos, machetes y facas. Esta diversidad de armas y de mecánicas de corte sustenta técnicamente la afirmación de que en la agresión física directa intervinieron al menos dos personas, en un contexto defensivo en el que se constató que la víctima ofreció una resistencia desesperada por su vida antes de morir.
En cuanto a la distribución de responsabilidades criminales, la querella sostiene la existencia de una estructura coordinada. Bajo esta hipótesis de trabajo, Rosa Leguizamón habría actuado como "entregadora", valiéndose de la relación de confianza que mantenía con la docente. La investigación sitúa la participación directa de al menos cuatro personas en la escena del crimen -tres hombres que habrían ejecutado materialmente el ataque físico junto a la complicidad de la imputada-, además de investigar a un quinto involucrado bajo la acusación de falso testimonio. En este contexto cobran relevancia los testimonios familiares que recordaron que Nanci había manifestado previamente a su hijo sentirse vigilada y juzgada por hombres pertenecientes al entorno cercano de Leguizamón.
La Cámara Gesell y el peritaje técnico definen la causa
El testimonio brindado en Cámara Gesell por el hijo de 13 años de Rosa Leguizamón (quien declararía mañana, lunes) se ha transformado en un elemento de análisis crucial para el equipo fiscal que investiga el femicidio de la docente rural Nanci Godoy. Los investigadores judiciales sustentan la hipótesis de que el adolescente pudo haber presenciado momentos decisivos de la secuencia del ataque o del traslado de la víctima, por lo que la minuciosa decodificación de sus dichos resulta central para establecer el grado de intervención de cada uno de los implicados.
De manera simultánea a las rondas de declaraciones testimoniales e indagatorias, el proceso judicial entra en un tramo técnico determinante con la realización de complejos estudios periciales. Los investigadores aguardan con expectativa los resultados de los análisis biológicos complementarios para la identificación de perfiles genéticos en el material extraído de los restos de la víctima, lo que permitirá certificar fehacientemente la identidad de los agresores directos.
A su vez, la investigación técnica se complementa con un exhaustivo rastreo de los dispositivos móviles secuestrados en los procedimientos policiales. Los especialistas informáticos efectúan el peritaje directo sobre los teléfonos y el procesamiento de tarjetas SIM duplicadas, cruzando estos datos con los informes de geolocalización brindados por las empresas de telefonía a través del mapeo de antenas. El entrecruzamiento de estas variables tecnológicas permitirá reconstruir el mapa de desplazamientos de los sospechosos y confirmar con precisión científica quiénes estuvieron presentes en la escena del crimen.
Tapa del Domingo1 de Noviembre de 2026