
Noelia Ojeda, una correntina radicada en Baltimore desde hace 20 años, relató por Radio Sudamericana la locura que se vive en las calles neoyorquinas, donde las entradas no bajan de los 6 mil dólares y el tradicional banderazo argentino debió mudarse a Central Park ante la masiva concurrencia.
Noelia Ojeda, una correntina radicada en Baltimore desde hace 20 años, relató por Radio Sudamericana la locura que se vive en las calles neoyorquinas, donde las entradas no bajan de los 6 mil dólares y el tradicional banderazo argentino debió mudarse a Central Park ante la masiva concurrencia.
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La histórica final del Mundial 2026 entre Argentina y España moviliza a miles de compatriotas en todo el mundo, entre ellos a Noelia Ojeda, una correntina que reside desde hace dos décadas en Baltimore y que dialogó con Radio Sudamericana mientras se traslada hacia Nueva York para vivir de cerca la definición del campeonato.
"Estamos a dos horas de New York, estoy casi a la altura de Filadelfia, el micro va completo y vamos todos con la esperanza de bajar el precio de los tickets porque no bajan de 6 mil dólares", relató Ojeda sobre la travesía y la enorme demanda para ingresar al estadio. Ante la dificultad para conseguir entradas, la comunidad argentina ya organiza masivos puntos de encuentro alternativos en la emblemática ciudad norteamericana: "Hay cuatro lugares que son bastantes grandes pero hay fiestas para ver el partido en varios lugares. En Central Park es uno de los lugares donde se podía ir a ver el partido pero se sacaba tickets previo y tampoco hay más, posiblemente se habiliten más tardes. Hay otro fan fest en Rockefeller Center y abajo del puente de Brooklyn es gratis pero hay que sacar tickets".
La residente correntina, que anticipó el fenómeno reservando su hotel con una semana de antelación sabiendo que la capacidad hotelera colapsaría, se mostró sumamente emocionada por experimentar esta pasión lejos de su tierra natal. "La primera vez que vi a la Selección fue contra El Salvador, solo fue un amistoso. No tiene comparación con todo lo que se está viviendo, con toda la fiebre mundialista. Yo hace 20 años que vivo acá y es mi primer banderazo", confesó. El encuentro de hinchas estaba pactado inicialmente en Times Square, pero debió ser modificado a Central Park debido a que la mítica avenida quedó chica ante la masiva e histórica convocatoria de argentinos que coparon la ciudad.