
Se rompieron los cálculos del oficialismo en la última pulseada que afrontó en la Cámara Alta. Al empeoramiento de la relación con Victoria Villarruel se sumó la acusación contra el senador Joaquín Benegas Lynch, que salió a defenderse por la empresa inmobiliaria que posee.
Se rompieron los cálculos del oficialismo en la última pulseada que afrontó en la Cámara Alta. Al empeoramiento de la relación con Victoria Villarruel se sumó la acusación contra el senador Joaquín Benegas Lynch, que salió a defenderse por la empresa inmobiliaria que posee. El libertario incomodó a su bloque y debilitó a la jefa de la bancada, Patricia Bullrich. Se apaga la estrella de Federico Sturzenegger como el principal responsable de una ofensiva que, hasta hace poco, contaba con el respaldo de los hermanos Milei. La pérdida de aliados aumenta el temor en el Gobierno.
El Gobierno de Javier Milei atraviesa una de sus peores crisis. La derrota en el Senado de este jueves en la que el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada fue deshilachado, caló hondo y abrió una serie de interrogantes a futuro. Sobre todo, mirando a la batería de reformas que aún quedan pendientes de ser tratadas.
Hubo culpas compartidas. También reproches cruzados. Una zaga de descoordinaciones, mal “timing” y un poroteo que se complicó ante un clima social que tomaba temperatura y un peronismo que por primera vez en mucho tiempo, logró articular voluntades.
La Mesa Política diseñada por Karina Milei y que tiene en el tridente de los primos Martín y Eduardo Menem y en Ignacio Devitt, quedó seriamente dañada. El primer movimiento táctico de la Secretaria General fue repartir culpas.
Por ahora, los proyectos “ómnibus” que envié el “Coloso” y desregulador Federico Sturzenegger serán “revisados”. Deberán pasar el control de la Mesa Política. Algunas voces hablan incluso, de que serán frenados a la espera de un mejor “clima social” para ser tratados.
En el círculo karinista tienen un diagnóstico: las reformas de largo plazo están complicando el horizonte más inmediato. Algo parecido pasa con la economía del “día a día” y con las riendas que maneja Luis “Toto” Caputo.
“Se pudo cerrar el capítulo en el Senado; avanzamos”, se resignó una voz de la Mesa Política ante este medio. Una frase por demás modesta para el “Gobierno más reformista” de la historia. “Victoria Pírrica”, calificaron en el circuito más cercano a la Secretaria General.
Postales de un traspié que obligará al Gobierno a reordenarse.
En horas del mediodía del miércoles en la Casa Rosada ya había un diagnóstico: “aunque ganemos la votación ya perdimos”, dijo ante PERFIL una voz libertaria. El análisis anticipaba lo que vendría más tarde.
La reunión en la que Patricia Bullrich reunida en el segundo piso del Senado junto a los bloques aliados en la que se decidiría dar de baja el polémico Capítulo III del proyecto que eliminaba el tope a la extranjerización de la tierra.
Los coletazos de la derrota legislativa abren interrogantes a futuro. La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, tendrá cada vez mayores dificultades para conservar la mayoría de “44 senadores”.
La frase del senador por Entre Ríos, Joaquín Benegas Lych no ayudó. Calificó de “tibios” e “ignorantes” a los bloques aliados provinciales. Una cachetada al trabajo de recopilación de votos que la Mesa Política y la propia Bullrich hicieron en la previa de la sesión. En el bloque lo calificaron de “novato”. El senador entrerriano se vio forzado a pedirle “perdón” a sus colegas de bancada.
Algunos bloques provinciales como el de Santa Cruz, integrado por José Carmabia y Celeste Gadano ya avisa que para las próximas negociaciones deberán mediar las palabras “del ministro (de Economía) o del Presidente (Milei)”.
También se abre un interrogante con la feroz interna entre Hugo Passalacqua, actual gobernador de Misiones y el jefe político del Frente de la Concordia, Carlos Rovira. La ruptura llegó al Senado y los dos senadores misioneros ya no integran el mismo bloque.
“Este es un problema político; no legislativo”, se sinceró una voz en el oficialismo. “Le estamos pidiendo a los gobernadores que nos acompañen en el Senado cuando todavía no le garantizamos que no le vamos a competir en sus territorios”.
Bullrich se vio forzada a dar de baja no solo el capítulo sobre la extranjerización de la tierra, sino también la eliminación de la de Manejo del Fuego. Un texto de Máximo Kirchner que sobrevivió a la poda de Sturzenegger. Un nuevo gesto de los mandatarios.
Por ello a Karina y a los Menem no dejan de achacarles que todavía no tienen cerrados ni avanzados acuerdos con los mandatarios.
En algunos despachos de la Casa Rosada tampoco dejan de masticar bronca por decisiones pasadas. Los votos para aprobar el proyecto completo estaban semanas atrás. Sin embargo, la Mesa Política decidió avanzar con la aprobación de una tanda de pliegos. Entre ellos, el del hijo de Horacio Rosatti, el titular de la Corte, Emilio Rosatti.
El artífice de esa jugada fue la mendocina Anabel Fernández Sagasti, la encargada de negociar la aprobación del pliego a cambio de retirar el proyecto de Sturzenegger del temario.
Luego sobrevino lo imponderable: la bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas” sobre el césped de del Mundial de Fútbol y un humor social comenzó a virar.
En el Gobierno no hay coincidencia respecto del diagnóstico. Mientras que en algunos despachos interpretan que no hubo pericia para explicar las “bondades” de la iniciativa y que el peronismo tuvo un discurso “mentiroso”; en otros creen que la “batalla narrativa” fue perdida y que el peronismo logró hábilmente transformar lo que era una “ley de desalojos exprés” en la “Ley de Tierras”. “Logramos que Tini Stoessel se posicione”, ironizaron.
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