
El abogado Pablo Vianello analizó el patrón de las heridas punzocortantes halladas en el cuerpo y la escena del crimen. Aseguró que la mecánica del hecho descarta un enfrentamiento cuerpo a cuerpo y anticipó que solicitarán el agravante de la alevosía.
A medida que avanza la investigación judicial por el homicidio de Julián Álvarez Guardia, la querella representada por el abogado Pablo Vianello aportó elementos clave sobre la reconstrucción del ataque. En diálogo con Radio Sudamericana Chaco, el letrado detalló los resultados forenses respecto a las lesiones que presentaba la víctima y sostuvo la hipótesis de que fue sorprendida en un estado de total indefensión.
Según precisó Vianello, la autopsia reveló una secuencia de ataques concentrados en la parte superior del cuerpo. "En la parte derecha presenta una herida punzocortante en el tórax, después una herida punzocortante en la zona clavicular más profunda, que es la que le provoca la muerte, y luego un corte sobre el lado derecho en la parte posterior", expuso el letrado.
En esa línea, remarcó que la ubicación de las marcas corporales orienta la postura en la que se encontraba la víctima: "Esto nos muestra que la única forma en que Julián podía tener ese tipo de lesiones a esa altura era si estaba en un lugar inferior a la posición que su altura marca estando parado, es decir, sentado o acostado".
La escena del hecho y la hipótesis de la alevosía
Uno de los puntos clave del análisis querellante radica en la disposición del mobiliario y la ausencia de rastros de sangre en la habitación principal. "Paradójicamente, en su dormitorio no hay sangre ni en su cama; el sillón es el que estaba lleno de sangre. Lo particular es que sobre el lado izquierdo del sillón no se podía acceder porque hay una barra, lo que deja por tierra que haya sido una pelea de frente a frente, ya que todas las lesiones son del lado derecho y en la parte superior del cuerpo", argumentó el abogado.
Respecto a la herida detectada en el antebrazo, el letrado indicó que se trataría de una respuesta tardía: "Creo que es la última, como un mecanismo de defensa de Julián, porque es una reacción casi instintiva". En contraste, evaluó la dinámica del ataque mortal en la zona del cuello: "De la única manera que te pueden apuñalar ahí es estando relajado o si no ves venir el ataque, porque si estás en una pelea, como mínimo vas a reaccionar para protegerte. No sabemos si estaba durmiendo o descansando, pero como dicen los familiares, ese sillón lo usaba para recostarse y entendemos que el ataque sucedió ahí".
Vianello descartó la posibilidad de que la víctima haya podido reaccionar a tiempo ante la agresora tras un eventual altercado previo: "No decimos que no hubo una discusión. En algún momento Julián corta esa discusión y se recuesta en el sillón. La distancia entre el sillón y los cuchillos es de unos cinco metros, por lo cual, si alguien viene con un cuchillo, lo vas a ver y te vas a proteger. Por eso entendemos que Julián estaba desatento, descuidado, y podemos plantear el agravante de la alevosía porque fue un ataque a traición".
Avances en la causa e investigación de otros delitos
En cuanto a la situación procesal de la imputada Luz Cantero y el avance del expediente, el letrado señaló que la defensa quedará en manos del fuero público: "Por el momento, Cantero designará un defensor oficial. No habría un cambio de defensor particular, sino que el Estado le tiene que garantizar la defensa".
Finalmente, la querella confirmó que continuará la recepción de declaraciones testimoniales y la incorporación de pruebas documentales remitidas al equipo fiscal. "Seguirán dando las testimoniales y hay elementos probatorios que pusimos en conocimiento de la fiscalía; son documentos importantes para aclarar la situación que vivía Julián y no descartamos que se haya cometido otro delito que involucre a la familia de Cantero", concluyó Vianello, confirmando además que las cámaras de seguridad internas halladas en la propiedad no se encontraban grabando al momento del hecho.