
La licenciada en Psicología Mariel Moretti, especialista en niñez y adolescencia, destacó en Canal 5TV la importancia de detectar señales de alerta, fortalecer los vínculos y generar espacios de escucha en escuelas, clubes y ámbitos culturales.
La prevención del suicidio en adolescentes requiere una mirada integral y una red de contención que vaya más allá del ámbito familiar. Así lo sostuvo la psicóloga especializada en niñez y adolescencia Mariel Moretti, en diálogo con Canal 5TV.
La especialista propone observar a cada joven desde tres dimensiones que interactúan permanentemente: su mundo interno, los vínculos que lo sostienen y la cultura y los espacios en los que participa.
Dentro de los vínculos, los pares ocupan un lugar central durante la adolescencia. Por eso, Moretti consideró que una dificultad persistente para integrarse o la ausencia de amigos debe funcionar como una señal de alerta para los adultos. “Si a un chico le cuesta la integración o no tiene amigos, para los papás es una alerta importante”, señaló.
La comunicación entre padres e hijos
Los adolescentes construyen códigos propios y utilizan expresiones que muchas veces resultan difíciles de comprender para los adultos. Moretti mencionó términos como “FOMO” y “6-7” para ejemplificar esa brecha generacional y explicó que los jóvenes están profundamente atravesados por la época en la que viven. “Los chicos son más parecidos a la época que a los padres”, sostuvo.
En este contexto, la psicóloga consideró que los adultos no deberían plantear una guerra contra la tecnología. Por el contrario, pueden utilizarla como una herramienta para acercarse a sus hijos. “Si tu hijo habla más por mensajito, escribirle”, recomendó.
También destacó los momentos cotidianos como oportunidades para conversar: llevarlos o buscarlos de una actividad, compartir un viaje, acompañarlos a un partido o participar de una actividad artística.
Señales que pueden pasar inadvertidas
Moretti advirtió que las señales de sufrimiento no siempre son visibles. El aislamiento, pasar demasiado tiempo encerrado en la habitación o permanecer constantemente conectado al celular pueden ser indicadores que requieren atención, especialmente cuando se combinan con otros cambios.
La clave, explicó, está en que el adulto pueda “escuchar, mirar y registrar” al adolescente desde una conexión genuina y no solamente para obtener información sobre sus notas, conflictos o responsabilidades.
Límites sin crear un “mundo de algodón”
La especialista también cuestionó la idea de proteger a los jóvenes de toda frustración. Consideró que los adolescentes necesitan límites, pero que estos deben estar acompañados por comunicación y contención. “No le podemos crear un mundo de algodón porque no existe”, afirmó.
El papel de las escuelas, clubes y espacios culturales
La familia no es el único ámbito capaz de sostener a un adolescente. Moretti destacó especialmente el rol de las escuelas, los clubes y los espacios artísticos como lugares donde pueden construirse vínculos significativos.
En los clubes, por ejemplo, el valor no está solamente en practicar un deporte. También en todo lo que se genera alrededor: viajes, reuniones, comidas, rifas y encuentros entre familias.
Esos espacios permiten que los adolescentes desarrollen un sentido de pertenencia y encuentren adultos capaces de escucharlos y registrar cómo están.
La terapia como acompañamiento
Moretti también destacó la importancia de la atención psicológica. Consideró que la terapia puede ofrecer un espacio propio para el joven y, al mismo tiempo, funcionar como una guía para los padres. “Es la mejor inversión que podemos hacer”, sostuvo.