
La especialista Andrea Falcone advirtió que la caída de la natalidad en Argentina y América Latina avanza a un ritmo acelerado. Aseguró que el fenómeno es multicausal, descartó una relación directa con la ley de aborto y planteó la necesidad de adaptar la sociedad, las empresas y las políticas públicas a una población con más adultos mayores y menos niños.
La abogada y especialista en Derecho Previsional y Seguridad Social Andrea Falcone advirtió a Radio Sudamericana que la caída de la natalidad en Argentina y América Latina avanza a un ritmo acelerado.
Aseguró que el fenómeno es multicausal, descartó una relación directa con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y planteó la necesidad de adaptar la sociedad, las empresas y las políticas públicas a una población con más adultos mayores y menos niños.
La caída de la natalidad en Argentina no puede explicarse por una sola causa ni, según la especialista Andrea Falcone, existe una relación directa con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
El descenso de los nacimientos responde a una combinación de cambios económicos, sociales, tecnológicos y generacionales que están modificando la estructura de la población a una velocidad inédita en la región. “No, no hay ninguna relación directa entre la ley de aborto y la baja de la natalidad. La baja de la natalidad es multicausal”, afirmó.
La especialista señaló que la discusión sobre el descenso de los nacimientos suele simplificarse, cuando detrás del fenómeno confluyen varios cambios estructurales. Entre ellos, mencionó las dificultades en las formas de vincularse, las condiciones económicas, las transformaciones generacionales y la postergación de la maternidad.
“Tiene que ver con rasgos de tecnología, porque a la gente le cuesta un poquito más relacionarse, temas económicos, temas generacionales y temas de que es una decisión de la mujer y la mujer ha atrasado su maternidad”, explicó.
Falcone es abogada, especialista en Derecho Previsional y Seguridad Social y cofundadora de la Plataforma de Inteligencia Demográfica de CIF, desde donde analiza los cambios en la composición de la población y sus efectos sobre el trabajo, las empresas, los sistemas previsionales y la vida cotidiana.
La natalidad cayó 26,4% en apenas cinco años
Para Falcone, la velocidad del proceso es uno de los principales motivos de preocupación. Según indicó, Argentina y América Latina están atravesando en pocos años una transformación demográfica que en Europa llevó varias décadas. “Está bajando a toda velocidad en Argentina y en Latinoamérica. Lo que pasó en cien años en Europa está pasando en diez”, sostuvo.
De acuerdo con los datos, "solo entre los últimos cinco años bajó casi 26,4%, con lo cual es muy, muy rápido”, remarcó.
La diferencia con Europa, explicó, no está únicamente en la velocidad del descenso. Los países latinoamericanos enfrentan este cambio sin contar con el mismo nivel de riqueza acumulada que tenían varias naciones europeas cuando comenzaron su propia transición demográfica.
Además, el proceso coincide con otra transformación de gran escala. “Tenemos concentrada en una generación, en 20 años, dos revoluciones: la demográfica y la tecnológica”, señaló.
De cinco hijos por madre a menos de 1,5
Según explicó Falcone, Argentina pasó de un promedio cercano a cinco hijos por madre a una tasa actual inferior a 1,5. “Se venía de cinco hijos por madre, hoy estamos en menos de 1,5. La tasa de reposición son dos, es decir, para mantener la población necesitás dos hijos por madre”, explicó.
Para la especialista, ese descenso ya ubica al país en una etapa avanzada de envejecimiento poblacional.
La postergación de la maternidad es uno de los factores que, según Falcone, forma parte de este cambio. Indicó que la edad promedio para tener hijos se fue retrasando y que ese dato también impacta en la cantidad final de nacimientos. “Si el promedio de edad ahora son más o menos los 31, no llegamos a tener cinco hijos como teníamos antes”, expresó.
Falcone consideró que los gobiernos pueden implementar medidas para reducir obstáculos y acompañar a quienes desean tener hijos, pero sostuvo que la tendencia general no puede revertirse simplemente con una decisión política. “No es que la tendencia en la baja de la natalidad uno puede tomar decisiones como gobierno para revertirlo. Ya otros países del mundo lo han intentado y no ha funcionado”, afirmó.
“Lo que sí tenemos que hacer es rediseñarnos nosotros como personas, como empresas y los gobiernos para prepararnos”, sostuvo. La especialista advirtió que el margen para comenzar a realizar esos cambios es limitado. “Tenemos solo diez años para preparar la estructura, para adaptarnos a esta nueva demografía donde hay cada vez más personas mayores y cada vez menos niños”, remarcó.