
Rolando Juan Barbieri, referente de la Confederación de Asociaciones de Diálisis, advirtió por el impacto del recorte del PAMI sobre los centros de diálisis y aseguró que el sector acumula un desfasaje de entre 40% y 50% en los aranceles.
Los centros de diálisis de todo el país expresaron su preocupación por la situación económica que atraviesa el sector y por la falta de actualización de los valores que abona el PAMI por los tratamientos. En diálogo con Radio Sudamericana, Rolando Juan Barbieri, referente de la Confederación de Asociaciones de Diálisis, sostuvo que la prestación acumula un fuerte atraso frente a la inflación y los costos operativos.
"En los últimos 18 meses el arancel que paga esta prestación no ha sido adecuado a la realidad inflacionaria", explicó Barbieri. A esto, agregó, se suma una quita del 8% sobre ese valor.
El referente señaló que el reclamo no corresponde únicamente a una red determinada, sino que es compartido por todo el sector que brinda atención a pacientes con enfermedad renal crónica terminal.
Según detalló, el tratamiento de hemodiálisis implica una estructura de costos mucho más amplia que las sesiones que recibe el paciente. Los centros también deben afrontar el traslado de los pacientes desde sus domicilios, prácticas de cirugía vascular, honorarios de profesionales, controles de laboratorio mensuales, además de los gastos habituales de funcionamiento, como electricidad y gas.
Barbieri estimó que el desfasaje acumulado actualmente se ubica "entre un 40, 45 o 50%" respecto de los costos que afrontan los prestadores.
La situación genera especial preocupación en los centros ubicados en zonas alejadas de los grandes centros urbanos. El dirigente mencionó establecimientos de Salta, Jujuy y otras provincias donde los pacientes deben recorrer largas distancias para acceder al tratamiento.
"Hay pacientes que se tienen que trasladar 200, 250 o 300 kilómetros", señaló.
La red a la que pertenece Barbieri cuenta con aproximadamente 200 centros de diálisis distribuidos en distintos puntos del país y atiende a unos 4.500 a 4.700 pacientes de PAMI. Sin embargo, aclaró que la problemática alcanza a todo el sistema prestacional.
Uno de los principales puntos planteados por el sector es que los tratamientos de diálisis no pueden interrumpirse. Barbieri explicó que una persona con enfermedad renal crónica terminal tiene tres alternativas terapéuticas: hemodiálisis, diálisis peritoneal y trasplante.
"Un paciente en diálisis no puede dejar de hacerlo", remarcó. Y agregó: "No podemos desatender a nuestros pacientes, menos cortar un tratamiento, porque es la vida del paciente".
El reclamo ante el PAMI, según explicó, comenzó formalmente hace más de un año y fue presentado de manera conjunta por las distintas redes que participan de la prestación en el país. Hasta el momento, aseguró, no recibieron una respuesta concreta.
"Queremos no llegar a situaciones límite, sino con tiempo ir resolviéndolo y planteándolo", sostuvo.
La preocupación es mayor entre los centros pequeños y periféricos, que cuentan con menor respaldo financiero para afrontar durante períodos prolongados los costos que no son cubiertos por los aranceles vigentes.
En esos establecimientos, además, los costos logísticos pueden ser todavía mayores. Barbieri mencionó casos como Orán y Cafayate, donde el traslado de insumos, el combustible y otros gastos tienen un impacto significativo sobre las estructuras de los prestadores.
"Esos centros son los que justamente más debilitados están en cuanto a esta situación", explicó.
El referente insistió en que el objetivo del sector es mantener el diálogo con el financiador y encontrar una solución antes de que la situación alcance un punto crítico.
"La vocación de diálogo siempre está", afirmó Barbieri, aunque reclamó que los prestadores sean escuchados y que se concrete una actualización que permita sostener la atención de los pacientes.
CADRA - El Pami disminuye recursos aplicados al tratamiento renal
Profunda preocupación en los Centros de Diálisis del país
Buenos Aires, 24 de agosto.- Los Centros de Diálisis hacen saber a la ciudadanía que esta afligente situación afecta a más de 200 entidades diseminadas en todo el territorio nacional y compromete la atención dialítica que reciben aproximadamente 4700 afiliados dependientes del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, más conocido como Pami.
En esencia, la mayor preocupación radica en que el denominado módulo Pami que, entre otras variables establece el monto que la obra social paga por cada prestación de diálisis, no sólo no se actualizó en el último año y medio, sino que, además, ha sufrido una reducción del 8 por ciento.
Con los índices inflacionarios registrados en el país (33,1 % en 2025 y 19,3 % en lo que va del año), el reclamo de los nefrólogos es del orden del 50 %, porcentaje que permitiría recomponer y actualizar el valor de la práctica.
Durante este período, se fueron realizando distintas gestiones ante las autoridades del Pami, para que consideren la posibilidad concreta de actualizar el valor de la práctica de alta complejidad, el cual lejos está de cubrir las necesidades de cada tratamiento médico.
En ese sentido, los centros del interior del interior son los que más padecen esta situación, ya que Pami les exige hacerse cargo del traslado de los pacientes, de la cirugía vascular que deben realizarse previo a la diálisis y hasta de la comida, rubros que se actualizan mensualmente.
El sector, advierte que a pesar de que cada día es más difícil afrontar los gastos de la práctica y que hace más de un año que no son escuchados por autoridad alguna del Instituto, es intención de los nefrólogos continuar brindando la atención médica hasta donde sea posible, pero exhortan a la Obra Social más importante del país a brindar urgente tratamiento a la extrema crisis planteada.