
La crecida sostenida de los ríos Paraná y Paraguay mantiene en estado de máxima alerta a diversos puntos de la vecina provincia del Chaco, frente a la costa correntina.
La crecida sostenida de los ríos Paraná y Paraguay mantiene en estado de máxima alerta a diversos puntos de la vecina provincia del Chaco, frente a la costa correntina. Con marcas hidrométricas que superaron los niveles de evacuación en varios puertos, el avance de las aguas provocó anegamientos en zonas urbanas y rurales, corte de accesos y el despliegue de operativos de evacuación de emergencia para asistir a decenas de familias damnificadas.
Uno de los sectores más críticos a la fecha es el barrio San Pedro Pescador, emplazado a pasos del puente General Belgrano. Allí, el avance del río no solo invadió viviendas, sino que además cortó caminos alternativos de comunicación hacia la Isla del Cerrito y accesos estratégicos hacia la traza interprovincial.
Familias evacuadas y alerta roja fuera de las defensas
La situación en Barranqueras refleja la dureza del impacto ribereño, con anegamientos severos en las zonas costeras y en el tradicional barrio Náutico. En esa localidad, los últimos relevamientos oficiales dieron cuenta de 134 personas evacuadas (correspondientes a 75 familias), sumado a la asistencia municipal directa brindada a otras 238 personas (68 familias) en sectores castigados por la inundación.
Ante este escenario, el Comité Provincial de Emergencia activó un esquema de semaforización de riesgo:
Alerta Roja: rige para las áreas ubicadas fuera del anillo de defensas en Puerto Antequeras, Barranqueras, Puerto Vilelas y San Pedro Pescador.
Alerta Naranja: comprende zonas de Gran Resistencia, Margarita Belén, Colonia Benítez e Isla del Cerrito.
Alerta Amarilla: abarca franjas costeras de La Leonesa, Puerto Bermejo, General Vedia y Las Palmas.
Operativos de asistencia y vigilancia en la cuenca
Frente al avance del agua, el Gobierno vecino desplegó un dispositivo integral que abarca contención sanitaria, provisión de alimentos y seguridad. En los centros de albergue habilitados se dispuso atención médica permanente, stock de suero antiofídico ante la presencia de alimañas por la subi de la marea, y sectores acondicionados para la contención de mascotas.
Por su parte, las fuerzas de seguridad custodian albergues, estaciones de bombeo y anillos defensivos. Desde Vialidad Provincial confirmaron que las defensas del Gran Resistencia permanecen operativas y los sistemas de bombeo listos para responder en caso de registrarse nuevas precipitaciones.
El futuro de la emergencia permanece atado a la evolución del tiempo en las cuencas superiores de los ríos Paraná e Iguazú, donde las precipitaciones y la erogación de las centrales hidroeléctricas aguas arriba resultan determinantes. Si bien la proyección inicial advertía que el río podía alcanzar una cota de 7,50 metros, las autoridades mantienen un monitoreo permanente sobre los pronósticos hidrológicos para redefinir el plan de contingencia en las próximas horas.