
El avance implacable del río Paraná en el interior chaqueño deja más de mil evacuados, comunidades aisladas y familias que luchan por rescatar sus pertenencias. Mientras los operativos de seguridad restringen los accesos, los pobladores exigen asistencia urgente.
El avance implacable del río Paraná en el interior chaqueño deja más de mil evacuados, comunidades aisladas y familias que luchan por rescatar sus pertenencias. Mientras los operativos de seguridad restringen los accesos, los pobladores exigen asistencia urgente.
La situación crítica generada por la crecida del río Paraná golpea con dureza al interior de la provincia de Chaco, donde el avance del agua deja un saldo preliminar de más de 1.000 evacuados y múltiples comunidades aisladas o con accesos limitados.
En Antequeras, un relevamiento oficial indicó que unas 40 familias se encuentran afectadas por el avance del agua sobre las viviendas. Ante este escenario, la Policía provincial restringió el ingreso de vehículos sobre la Ruta Provincial 63, permitiendo el paso únicamente a quienes se trasladan para brindar asistencia.
"Desalentamos a aquella persona que quiera venir simplemente a mirar o a curiosear", expresó el comisario principal Luciano Díaz, responsable del operativo, al detallar que se apostaron controles y vigilancia durante las 24 horas. Asimismo, las autoridades solicitaron circular con extrema precaución y a una velocidad reducida de entre 10 y 20 kilómetros por hora, debido a que el tránsito rápido genera oleaje que vuelve a mojar las pertenencias que los vecinos lograron rescatar a la vera del camino.
Por su parte, el paraje Colonia Tacuarí, ubicado a 35 kilómetros al sur de Resistencia en una llanura de inundación, atraviesa momentos dramáticos. Los pobladores que permanecen en el lugar para retirar o cuidar a sus animales solicitaron con urgencia la llegada de alimentos, agua potable, ropa y elementos de protección.
"Necesitan chalecos salvavidas porque hay muchas personas allá que deben meterse en aguas muy profundas a sacar sus animales sin ninguna protección", advirtieron desde la zona afectada ante el riesgo inminente en las áreas rurales y ribereñas.
El panorama provincial se completa con el agravamiento de las inundaciones en puntos cercanos como Barranqueras, donde las calles permanecen anegadas, los barrios quedaron prácticamente aislados y la única vía de circulación disponible para los vecinos es en canoa.
El avance del agua en el interior chaqueño continúa desbordando la capacidad de contención de las comunidades afectadas, donde cientos de familias luchan por poner a salvo sus pocas pertenencias y sus animales. Ante esta emergencia humanitaria y ambiental, la rápida llegada de donaciones y la asistencia de las autoridades resultan cruciales para aliviar el impacto de la creciente.