
Con total emoción en el hospital pediátrico Juan Pablo II se realizó la entrega de 150 leoncitos tejidos a crochet para los niños internados, una iniciativa impulsada por Adriana Rojas, integrante de un grupo de tejedoras, con la colaboración de más de 130 personas de Corrientes…
Con total emoción en el hospital pediátrico Juan Pablo II se realizó la entrega de 150 leoncitos tejidos a crochet para los niños internados, una iniciativa impulsada por Adriana Rojas, integrante de un grupo de tejedoras, con la colaboración de más de 130 personas de Corrientes y de otras provincias. Los muñecos llegaron a las salas de Internación 1 y 2, al Hospital de Día y al sector Oncológico, y forman parte de una campaña que reunió 222 piezas en un mes. El resto se entregará en una segunda tanda prevista para diciembre.Detrás de cada muñeco hay horas de trabajo de una comunidad que no existía hace apenas un mes. La idea fue de Adriana Rojas, integrante de un grupo de crochet, que lanzó la convocatoria por redes sociales y pidió dos cosas: manos para tejer y materiales para hacerlo posible. La respuesta superó lo esperado.«Logramos juntar 222 leoncitos hasta el momento con todas las personas que se sumaron a esta campaña», contó Adriana Rojas en diálogo con EL LIBERTADOR, antes de ingresar a las salas. La meta original era de 150. La campaña la pasó por encima con holgura.El número de tejedoras creció tanto como el de leoncitos. «Más de 130 personas me acompañaron a tejer. Tenemos un grupo de WhatsApp en donde armamos una gran comunidad», explicó la impulsora. Allí se repartían las tareas: algunas tejían, otras donaban hilos y relleno, muchas hacían las dos cosas.La convocatoria no se detuvo en los límites de Corrientes. Rojas quiso agradecer de manera especial a quienes se sumaron desde otras provincias: Resistencia, Formosa, Córdoba y Tucumán. La noticia de la campaña les llegó por las redes y decidieron participar sin conocer a los chicos que recibirían su trabajo.«Estamos muy contentas y agradecidas con cada una de ellas», dijo.
Rojas no ocultó que parte de la motivación está en el momento exacto de la entrega. «Va a ser una sorpresa para ellos. Aún no lo saben, así que queremos ver esas caritas de felicidad al entregarles estos muñequitos», dijo. Y describió lo que significa para el grupo: «Es una emoción, una felicidad tan grande».La campaña tiene continuidad. De las 222 piezas reunidas hasta ahora, 150 se entregaron en esta primera jornada, y el resto, junto con lo que se siga tejiendo, se repartirá en diciembre. «Para diciembre vamos a entregar la otra tanda, así que vamos a seguir tejiendo», anticipó Rojas.El grupo, además, mira más allá de los leoncitos. «Ahora que ya tenemos una gran comunidad de tejedoras, que son muchísimas, vamos a seguir haciendo», afirmó, y adelantó que la idea es sostener nuevos proyectos para los niños.
La valentía yfuerza de un león
La elección del animal no fue casual. «Elegí leoncitos por lo que significa y representa, que es la valentía, fuerza y coraje en esos niños que están atravesando un momento difícil», explicó la impulsora.«Es un compañerito para que estén en esos momentos que ellos atraviesan. Este leoncito es para acompañarlos».El valor del regalo está también en su origen. Cada pieza fue hecha con paciencia por alguien que no conoce al niño que la recibirá, y esa es una forma de decirle que no está solo.