
El temor a las secuelas tras una intervención de columna o cerebro quedaron en el pasado. Los procedimientos de alta tecnología mínimamente invasivos, acompañados de una profunda contención médica, devuelven la seguridad a los pacientes.
El temor a las secuelas tras una intervención de columna o cerebro quedaron en el pasado. Los procedimientos de alta tecnología mínimamente invasivos, acompañados de una profunda contención médica, devuelven la seguridad a los pacientes.
Uno de los mayores desafíos que enfrentamos los neurocirujanos es brindar especial atención, no solo a la enfermedad en sí, sino también al impacto emocional que genera en el paciente la posibilidad de una cirugía en el cerebro o en la columna vertebral.
Uno de los temores más frecuentes en el consultorio - prácticamente una constante cuando indicamos una intervención en la columna es el miedo a quedar paralítico. De igual forma, ante el hallazgo de un tumor cerebral en una resonancia y la derivación de diversos especialistas, la recomendación quirúrgica suele vivirse como una sentencia irrecuperable.
Sin embargo, los avances médicos han reducido ampliamente los riesgos y elevado los niveles de eficacia.
Si bien cada caso requiere una evaluación individual de sus características y riesgos, la tecnología ha permitido planificar y realizar las cirugías con mayor precisión, contribuyendo a proteger las estructuras sanas.
La neurocirugía ha evolucionado a pasos sumamente acelerados. Gracias a los enormes avances científicos y tecnológicos, los riesgos que antes eran elevados hoy se han minimizado drásticamente, reduciéndose a un 5%.
Como anécdota personal, recuerdo que en mi primer día de residencia ingresé al quirófano (por una cirugía medular) a las 8 de la mañana y salí a las 4 de la madrugada del día siguiente. Es decir, pasé 20 horas en cirugía.
Hoy, impulsados por el desarrollo científico y tecnológico, estos procedimientos se completan en tiempos mucho menores. El objetivo actual es claro: lograr cirugías cada vez más rápidas, mínimamente invasivas y con la menor agresión posible para el organismo.
Corrientes no es una provincia ajena a los avances tecnológicos. La región está equipada con un excelente nivel tecnológico y humano, preparada para brindar esta atención de excelencia.
Contamos con infraestructura de alta complejidad: microscopios de alta precisión, neuro navegadores, aspiradores ultrasónicos y coaguladores bipolares.
Todo esto permite que procedimientos que antes demandaban jornadas extenuantes de más de 10 horas de trabajo quirúrgico e incluso más hoy se realicen en tiempos mucho menores, optimizando la recuperación. Esto se traduce en intervenciones mínimamente invasivas y lo menos agresivas posibles.
Si bien, como en todo procedimiento quirúrgico, existen riesgos de complicaciones, la clave radica en la experiencia, el acompañamiento y la contención del paciente.
Cada caso y cada paciente es único. Por eso, más allá de la tecnología, el éxito de la consulta se centra en la conversación entre el paciente y el médico. Me gusta brindar información clara desde la primera cita.
Es importante explicar el procedimiento detalladamente; valerse de maquetas, dibujos y videos permite desmitificar el quirófano y aportar absoluta tranquilidad.
La escucha activa es clave; comprender la situación particular de cada persona y no minimizar su dolencia es fundamental. Para que un tratamiento sea exitoso, el paciente debe sentirse contenido y confiado en su equipo médico.
Siempre es válido y recomendable consultar una primera, segunda o tercera opinión para despejar dudas y corroborar que una patología compleja puede resolverse cerca de casa, con total seguridad, rodeado de la contención familiar y sin la necesidad de enfrentar el desarraigo ni viajar a las grandes ciudades.