
Tiene 52 años y comenzó su camino pastoral a los 18, como catequista voluntario en la capilla San José del barrio Quinta Ferré de la ciudad de Corrientes. Fue seleccionado por Cáritas Nacional junto a otros 11 representantes del país para participar de la misa en Luján. Llevará las intenciones de las comunidades, los niños, los adultos mayores y las personas enfermas, además de la historia de quienes trabajan diariamente con los sectores más vulnerables.
Sábado 31 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 01:24hs. del 01-11-2026
Alfredo Correa, referente de Cáritas en Corrientes, fue uno de los 12 elegidos por Cáritas Nacional para participar de la misa que se celebrará en Luján durante la visita del papa León XIV a la Argentina y llevar una ofrenda al Pontífice.
La selección incluyó a dos representantes por cada región del país y, en el caso del NEA, Correa fue convocado junto a una integrante de la diócesis de Reconquista. La designación reconoce sus años de trabajo en Cáritas Corrientes y su participación en distintas actividades pastorales y comunitarias. Para él, la oportunidad representa la posibilidad de acercar al Papa el trabajo, las necesidades y las intenciones de las comunidades de la región.
En diálogo exclusivo con www.radiosudamericana.com, contó que la noticia lo sorprendió mientras se encontraba en la sede de Cáritas ubicada sobre calle Yrigoyen 1504 de la capital correntina. Recibió un llamado de Sofía Zadara, coordinadora de Cáritas Nacional, y pensó que lo convocaban para colaborar con la organización de la misa, ya que la institución tendría a su cargo la celebración en el marco de sus 70 años.
"Yo pensaba que me convocaban ayudar en la misa y en la organización, porque sabía de antemano que Cáritas, como cumple 70 años este año, se ocupaba de la misa ahí en Luján", recordó.
Sin embargo, durante la conversación le comunicaron que había sido seleccionado para integrar el grupo de doce personas que participarían de la celebración y llevarían las ofrendas al Santo Padre.
"Me dice: 'Hemos seleccionado 12 personas y dos por cada región. Y en eso, esas dos personas, una sos vos, porque hemos visto un poco los años que acompañás a Cáritas Corrientes, las actividades y todo'", relató sobre las palabras que recibió de la coordinadora.
La emoción fue inmediata. Correa contó que no sabía si llorar, saltar o abrazar a alguien. Después de terminar la llamada, permaneció unos minutos en el patio de la institución, tratando de asimilar la noticia, hasta que decidió compartirla con sus compañeros.
"Me quedé sentado un rato ahí en el patio, como pensando qué gracia y qué regalo también y qué compromiso", expresó.
Una ofrenda que representa a Corrientes y al NEA
Aunque todavía no le han comunicado qué objeto específico deberá llevar durante la celebración, Correa tiene definido qué quiere representar con su participación. Para él, la ofrenda no estará limitada a un elemento material: será una manera de reconocer el trabajo de quienes integran Cáritas y acompañan a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
"Le voy a entregar nuestra vida y nuestro servicio de todos los que somos parte de esta gran familia de Cáritas, tanto acá de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, como de todas las parroquias", afirmó.
En su mensaje incluyó a los equipos que trabajan en las capillas, los oratorios y las parroquias de la diócesis, especialmente a quienes desarrollan tareas solidarias sin tener visibilidad pública.
"Muchas personas que, por ahí, no se los ve y que están presentes en la necesidad del prójimo, que más necesita. Sobre todo aquellos hermanos que están quizás en el interior, con todo lo que significa a veces poder ayudar", señaló.
También mencionó el acompañamiento a las familias afectadas por las inundaciones, una problemática que atraviesa actualmente a distintas comunidades de la provincia.
La convocatoria despertó, además, el interés de personas que quieren acercarle sus propias intenciones para que estén presentes durante el encuentro con León XIV. Correa explicó que recibió llamados de quienes desean que sus pedidos y oraciones lleguen al Pontífice.
"Seguro que cuando él me abrace o me dé su mano, le pasaré para que él nos tenga el nombre de todas las diócesis y de Corrientes, y en especial de todos los servidores de Cáritas", manifestó.
Cuando se le preguntó en quiénes pensará al momento de entregar la ofrenda, respondió: "Sobre todo muchos niños de acá, de mi comunidad, abuelos y enfermos". Y destacó: "El Papa sabe qué necesitamos los argentinos y los más vulnerables; él sabe todo".
Respecto de la organización, indicó que todavía aguardaba las instrucciones del protocolo del Vaticano. Durante los días posteriores recibirían información sobre los lugares que ocuparán, los horarios de ingreso, la vestimenta y el procedimiento para participar de la celebración.
Una vida vinculada al trabajo solidario
Correa tiene 52 años y comenzó su recorrido pastoral cuando tenía 18, como catequista voluntario en la capilla San José, del barrio Quinta Ferré. En ese espacio también colaboraba y hasta hoy lo hace, con el comedor comunitario y participaba de las actividades destinadas a acompañar a las familias de la zona.
Su vínculo con la solidaridad también tiene una historia familiar. Recordó que, durante su infancia, su familia recibió asistencia de Cáritas debido a las inundaciones que afectaban a ese sector de la ciudad.
"Cuando éramos acá de muy niños, nos asistía a través de Cáritas. En la parroquia, me acuerdo muy bien también, un grupo de San Pablo, y eso yo creo que forjó un poquito esto de poder ser y ayudar a los que más necesitan", contó.
Con el paso de los años, aquel acompañamiento recibido se transformó en una motivación para trabajar por otras personas que atravesaban situaciones similares. "Es como hacer lo mismo que ellos también nos dieron a nosotros cuando nos necesitaban. Es como devolver este amor también que uno recibe cuando uno necesita, a otro también", explicó.
Posteriormente se incorporó al equipo de Cáritas de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, donde participó de proyectos de asistencia y promoción humana. Entre las iniciativas que recuerda se encuentran una panadería comunitaria y actividades de costura y tejido, destinadas a generar herramientas para las familias.
En 2002 fue convocado para trabajar en Cáritas Arquidiocesana, en el área social y de emergencias. Su incorporación coincidió con un período de crecida del río, por lo que participó en el acompañamiento de familias afectadas y en actividades de contención para niños y jóvenes en centros de asistencia y evacuación.
"Me acuerdo de la etapa de acompañamiento de las familias, acompañé la actividad de jóvenes y niños en centros de contención, de ayuda o evacuados. Trabajábamos con una mochila con libros y juegos para los chicos», recordó.
Su manera de entender la ayuda no se limita a la entrega de alimentos o recursos materiales. También destaca el valor de compartir un mate, sentarse a almorzar o escuchar a alguien que necesita hablar. Para él, esos gestos cotidianos forman parte del servicio y del acompañamiento comunitario.
"Yo sin esto (la ayuda al otro), no podría vivir. Si no todo es para ayudar o para servir, yo creo que no podría existir o funcionar como ser humano", expresó.
En 2007 se sumó al área de Educación de Cáritas, donde comenzó a acompañar el Plan Emaús, un programa orientado a fortalecer las oportunidades educativas de niños y jóvenes a través de espacios de apoyo escolar y capacitación para voluntarios.
La iniciativa contempla también el acompañamiento de las familias durante la primera infancia, la promoción de hábitos saludables, la prevención de enfermedades y el acceso a becas para que los estudiantes puedan continuar sus estudios.
Correa explicó que el objetivo es sostener las trayectorias educativas desde los primeros años hasta la finalización de los niveles primario, secundario e incluso terciario. "Una beca que acompaña económicamente a la familia para que el niño tenga los materiales que necesite para estudiar en la primaria, en el secundario y también, si quiere continuar en el nivel terciario, también se provee una beca para que pueda terminar y finalizar su estudio", detalló.
Para él, uno de los resultados más importantes de ese trabajo se observa en las familias que lograron que sus hijos accedieran a estudios superiores, a pesar de las dificultades económicas que atravesaron sus padres.
"Hoy hay familias que no terminaban a veces ni el primario, porque tenían que trabajar y dedicarse a sostener a la familia, y hoy tienen hijos que están cruzando el nivel terciario y que han terminado como profesor, docente, enfermero, trabajador social. Han roto con ese ciclo de pobreza", destacó.
Correa consideró que el acompañamiento sostenido es fundamental para que esos procesos puedan concretarse. "El secreto para que ellos entiendan que es importante estudiar" es, según explicó, estar presentes durante las distintas etapas de la formación y acompañar a las familias cuando aparecen las dificultades.
Cáritas Corrientes y la asistencia a las familias
Actualmente, Correa continúa vinculado al trabajo social de Cáritas, que articula distintas áreas de acción con las parroquias de la diócesis. Entre ellas se encuentran Educación, Economía Social y Solidaria, Emergencias y Animación, esta última destinada a fortalecer los equipos parroquiales y promover la organización comunitaria.
En la capilla San José, donde comenzó su camino como catequista, la asistencia alimentaria alcanza a cerca de 80 familias, lo que representa a más de 200 personas entre niños, adultos, adultos mayores y personas con discapacidad.
La comunidad brinda meriendas y almuerzos, con acompañamiento de la Dirección de Programas Alimentarios del Interior, el área de Desarrollo Social y Cáritas.
El trabajo también requiere de la colaboración de vecinos y voluntarios. Para sostener las actividades, realizan ferias de platos, rifas y venta de comidas, como arroz con pollo, con el objetivo de reunir fondos para continuar las obras de infraestructura en la capilla San José.
Uno de los proyectos en marcha contempla la construcción de baños para los niños que asisten a catequesis y para las personas que concurren a la capilla. También proyectan un salón que funcionará como cocina, comedor y espacio para las actividades de catequesis.
Correa explicó que durante años buscaron distintas alternativas para concretar las mejoras edilicias, hasta que la propia comunidad decidió impulsar los trabajos con sus recursos y el aporte de los vecinos.
Al recordar a quienes sostienen esas actividades, destacó especialmente la participación de las mujeres de la capilla y el trabajo que realizan diariamente para organizar las tareas, cocinar y reunir fondos.
También recordó a Juana, una integrante de la comunidad que falleció el año pasado y que, según contó, dejó una marca en el grupo por su compromiso y perseverancia. "Sin ellas quizás no se podría lograr nada, sin la participación de las grandes mujeres que tenemos acá en la capilla", sostuvo.
La falta de trabajo y los consumos problemáticos, entre las preocupaciones
Desde su experiencia en el territorio, Correa señaló que una de las principales demandas de las familias es la falta de empleo. Explicó que muchas personas se acercan a las organizaciones sociales para buscar alternativas que les permitan generar ingresos y sostener sus hogares.
"Hoy lo que más urgente es el tema del trabajo. Hace falta trabajo. Y es lo que la familia o los padres por ahí nos piden pensar en alternativas que tienen que ver con la generación del trabajo", afirmó.
En ese sentido, consideró necesario promover iniciativas junto con organismos del Estado y otras organizaciones para generar oportunidades laborales.
Otra de las situaciones que identificó como una preocupación creciente es el consumo problemático de sustancias entre jóvenes y adolescentes. Según explicó, se trata de una realidad que afecta tanto a quienes atraviesan esa situación como a sus familias, especialmente a las madres que buscan alternativas de acompañamiento. "Es una realidad que duele. Y no estamos ajenos a lo que pasa en las comunidades", expresó.
Correa mencionó el trabajo de los Hogares de Cristo y de la Pastoral de Adicciones del Arzobispado, con acciones de prevención, orientación y acompañamiento para jóvenes y familias. "Es un dolor de muchas madres y de muchas familias el tema del consumo problemático de sustancias en jóvenes y adolescentes", remarcó.
La esperanza que espera de la visita de León XIV
Sobre lo que espera de la llegada del Pontífice, Correa consideró que la visita puede representar una oportunidad para fortalecer los vínculos entre las comunidades y promover proyectos conjuntos frente a las dificultades sociales.
"Creo que su visita trae mucha esperanza, mucha fraternidad y mucha paz. Y la gracia para que entre todos podamos pensar y con el otro también poder trabajar alternativas de transformación social", manifestó.
También señaló que le gustaría que, después del regreso del Papa a Roma, las comunidades conserven el impulso para continuar trabajando de manera colectiva. "Mucha alegría, muchas gracias, mucha paz también. Y también esto de comunidades fortalecidas para poder salir adelante. Que puedan pensar en proyectos juntos y que todos podemos salir", expresó.
En ese punto, recuperó una de las frases del papa Francisco que considera representativa del trabajo comunitario: "Nadie se salva solo. Entre todos podemos salir".
En nombre de los correntinos, su pedido al Pontífice será sencillo: "Que nos bendiga y que siga rezando por todos nosotros. Que nos regale su bendición, que es muy necesaria para todos".