
El agrónomo forestal y especialista en agrometeorología, José Olinuck, dialogó con Radio Sudamericana y anticipó lluvias extraordinarias y temperaturas por encima de lo normal para toda la región del NEA a partir de la primavera.
Viernes 03 de Julio de 2026 - Actualizada a las: 21:54hs. del 03-07-2026
El fantasma de las grandes inundaciones y los registros climáticos históricos vuelve a ponerse sobre la mesa. A diferencia de los pronósticos cotidianos de tormentas a corto plazo, el comportamiento del océano Pacífico central anticipa con una certeza casi absoluta un escenario complejo para la región.
En diálogo con Radio Sudamericana, el agrónomo forestal especialista en agrometeorología, José Olinuck, fue contundente sobre la llegada del fenómeno meteorológico. "En el caso del fenómeno de El Niño no hay casi posibilidad de errarle, porque todo depende de la temperatura del Pacífico, que es un proceso que se está dando y cuando comienza y sube es algo que no vuelve atrás", explicó, asegurando que su presencia ya es un hecho irreversible.
La mayor inquietud radica en la fuerza con la que impactará el fenómeno en los próximos meses, con proyecciones que obligan a mirar hacia atrás en el calendario. "En este momento casi todos coinciden que será un Niño muy intenso, como en el 2014-2015, y creo que en 1998 también tuvimos un Niño muy intenso. Esperamos lluvias muy por encima de lo normal a partir de la primavera/verano", advirtió Olinuck, quien además anticipó que la tendencia probablemente se extenderá hasta finales del verano, es decir, a principios de 2027.
Para dimensionar el impacto, el especialista expuso datos concretos de la región basándose en los registros de Leandro N. Alem, Misiones. Mientras que el promedio anual en esa localidad es de 2000 milímetros, durante el ciclo de 2014 cayeron 3034 milímetros y en 2015, 2992 milímetros, convirtiéndose en uno de los períodos más lluviosos de la historia. "Si este Niño es parecido, estamos esperando lluvias muy por encima de lo normal", remarcó.
Actualmente, las mediciones científicas en el Pacífico ecuatorial, monitoreadas en una masa de agua de más de 200 metros de profundidad, confirman la gravedad de la situación. Mientras que “un Niño débil registra 0,5 °C por encima de lo normal, los indicadores actuales ya marcan 1,4 °C, posicionándolo en el umbral de un evento fuerte (que oscila entre 1,4 °C y 2 °C)”. El especialista detalló que la fase más crítica, donde “los promedios de lluvias suben considerablemente, se siente con fuerza durante un lapso de seis a siete meses”.
El impacto en la Cuenca del Plata y la crecida de los ríos
El Niño no afecta de igual manera a todo el planeta, pero la Argentina se encuentra en una de las zonas geográficas más expuestas. "En nuestro país, en todo lo que es la Cuenca del Plata influye mucho. Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero hasta Buenos Aires es la zona que más siente el fenómeno", detalló el agrometeorólogo, sumando que también se deben esperar temperaturas superiores a las habituales.
Esta situación traerá de manera inevitable la crecida de los principales ríos. Ante este panorama, Olinuck comentó que en Misiones el gobierno ya inició reuniones de coordinación para organizar tareas de contingencia y mitigar los daños. En ese sentido, diferenció la topografía de la región: la erosión hídrica es más grave en Misiones por sus pendientes y el escurrimiento rápido, mientras que en Corrientes y Chaco el principal riesgo radica en las inundaciones debido a que el terreno es predominantemente llano.
Claves de manejo para los productores: proteger el suelo y los caminos
Frente a un escenario climático de esta magnitud, el experto recomendó a los productores agropecuarios tomar medidas anticipadas en las chacras para disminuir las pérdidas en el campo, haciendo hincapié en que el suelo es el capital más valioso.
"Hay muchas cosas que un productor puede hacer, desde cosas pequeñas en el manejo del agua. Tiene que prestar atención y no permitir que el agua corra sobre los caminos y se vuelvan intransitables", aconsejó.
Respecto a la protección de la tierra frente al impacto de las precipitaciones extremas, recomendó evitar dejar el suelo desprotegido. "Lo que pueden hacer es plantar en forma transversal a efectos de retener el agua y que no haya una erosión muy importante", enfatizó.
Finalmente, el especialista dejó un mensaje realista para el sector productivo y las administraciones locales de la región: "Con el clima no se pueden evitar los daños, pero sí mitigar o disminuir, porque con un fenómeno como este hay daños que simplemente no podemos evitar".