
Fátima Moyano Málaga, 26 jul (EFE).- Ansiedad, tristeza y angustia son algunos de los síntomas que pueden experimentar las personas que sienten un miedo intenso al futuro, un fenómeno conocido como "futurofobia" en la divulgación…
Fátima Moyano Málaga, 26 jul (EFE).- Ansiedad, tristeza y angustia son algunos de los síntomas que pueden experimentar las personas que sienten un miedo intenso al futuro, un fenómeno conocido como "futurofobia" en la divulgación psicológica, según el cual la persona anticipa lo que viene con temor, desconfianza o resignación. Una persona que ha sufrido pérdidas, fracasos o traumas será más susceptible a dejar de confiar en el futuro y también interviene el grado de incertidumbre en el que vive una persona, según ha explicado a EFE el psicólogo y divulgador Xavier Guix. La sensación de crisis permanente no ayuda a tener un futuro esperanzador. En este sentido, la sobreinformación negativa ayuda a pensar que vivimos en un mundo condenado al fracaso, ha añadido. El psicólogo ha considerado que hay que tener en cuenta a las personas que están en pleno proceso de envejecimiento y miran al futuro como fuente de enfermedades, dependencia, dolor y muerte. Guix ha expresado que los más propensos a no creer en el futuro son la gente joven, dado el nivel de precariedad en el que viven, la práctica imposibilidad de salir de sus casas y una tendencia a tolerar mal la frustración o resolverla con un carpe diem. Los síntomas que suelen experimentar estas personas son dificultad para poner la atención en aspectos positivos, pesimismo, una actitud vital desesperanzada, fabricación de amenazas y angustia que deriva en ansiedad o en tristeza, ha indicado Guix. Las personas, al sentir miedo de sufrir una vida amenazada, evitan tomar decisiones importantes, abandonan planes a largo plazo, incrementan el control sobre las cosas y evitan cambios y compromisos, dando lugar a que se convierta todo en inmediatez. La mayoría de la población afirma sentirse ansiosa por acontecimientos mundiales, la economía, la seguridad o el impacto de las nuevas tecnologías, ha argumentado. Además, Guix ha indicado que han aparecido nuevas formas de ansiedad relacionada con el futuro: ecoansiedad, ansiedad tecnológica, ansiedad ante la incertidumbre y la cronificación de la ansiedad económica. El profesor de Psicología Social de la Universidad de Málaga Carlos Herruzo ha explicado a EFE que cuando una persona está pensando constantemente en el futuro se encuentra "bastante agitada" y siente el miedo como si fuese totalmente real. Además, sufren ataques de pánico y ansiedad, especialmente si han vivido una experiencia cercana a la muerte. Las personas que viven en peores circunstancias económicas o sociales son más propensas a desarrollar un miedo al futuro. También ha coincidido en que la población joven suele tener una situación económica más difícil y se encuentran en un periodo en el que tienen que tomar decisiones importantes. Las señales que indican que el futuro se ha convertido en un problema que requiere ayuda profesional aparecen cuando evitan enfrentarse al problema, se van aislando y comienzan a realizar muchas cosas para no pensar en ello, ha detallado. Estar constantemente pensando en el "y si..?" da lugar a que estos pensamientos sean infinitos y se retroalimenten, apareciendo otros posibles escenarios catastróficos, lo que genera un agotamiento tremendo, dificultad del sueño, nervios y un alejamiento de las cosas que valora, ha añadido Herruzo. Para afrontar el miedo al futuro Herruzo ha recomendado aceptar la situación, tomar el miedo como un compañero de viaje, pedir ayuda profesional y fomentar el apoyo social, ya que es uno de los actores protectores principales. EFE