
La actriz testificó en el juicio contra el cirujano por el caso de Sandra Domínguez.
La actriz testificó en el juicio contra el cirujano por el caso de Sandra Domínguez.
La reconocida actriz y conductora Carmen Barbieri se presentó a declarar como testigo en el marco del juicio que se sigue contra el polémico ex cirujano Aníbal Lotocki, quien se encuentra imputado por las presuntas lesiones graves ocasionadas a pacientes. Durante su testimonio ante la justicia, la capocómica profundizó sobre el delicado cuadro clínico que atraviesa su amiga y colega Sandra Domínguez, una de las principales denunciantes en la causa. Con un tono firme y visiblemente conmovida por la situación, Barbieri repasó los dramáticos episodios vividos junto a la víctima y no dudó en apuntar directamente contra las consecuencias de las intervenciones quirúrgicas practicadas por el médico.
Al inicio de su declaración judicial, la artista buscó marcar su postura respecto al vínculo personal que la une con la denunciante, aclarando que su presencia ante el tribunal respondía exclusivamente a un pedido de justicia y a la necesidad de esclarecer los hechos. "Mi vínculo con Sandra no me condiciona, porque vengo a que se haga justicia. No voy a agregar nada que pueda perjudicar al doctor ni a Sandra. Solo voy a contar lo que viví. Estaba al lado de Sandra cuando casi se muere en mi casa", expresó ante las autoridades, delimitando con precisión su rol como testigo presencial de los momentos más críticos del deterioro físico de su amiga.
Profundizando en los detalles médicos y las secuelas que padece Domínguez, la ex vedette describió un cuadro diario de sufrimiento persistente e infecciones recurrentes. "La tocás y por momentos tiene una fiebre terrible. Lo de los glúteos no sé cómo se podría arreglar", lamentó al graficar la gravedad de las dolencias. Más tarde, al salir de la audiencia y dialogar con los medios de comunicación congregados en el lugar, amplió sus sensaciones: "Dije: ‘La verdad que si estás acá, Sandra, perdoname lo que voy a decir, pero Sandra desde que Lotocki la empezó a operar tiene muy mala salud’".
Ante la guardia periodística que aguardaba su salida de los tribunales, Barbieri rememoró una noche dramática ocurrida en su propio domicilio, evidenciando el riesgo extremo que enfrentó su amiga debido a las complicaciones posteriores a las cirugías. "Tuve que mandar a María, la señora que trabaja en casa, a buscarla en taxi, porque la clínica estaba a la vuelta de mi casa, porque no podía estar parada Sandra. Y casi se muere en mi casa. Esa noche fue una noche infernal", recordó con crudeza sobre el momento en que debió asistir de urgencia.
En la misma línea testimonial, la capocómica detalló las gestiones de auxilio médico que debió realizar en plena madrugada para estabilizar a la víctima. "Le di a María un papelito con el nombre y le digo: ‘Andá a Lotocki y decile que esta inyección hay que darle a Sandra’. Fue a comprarla, la volvieron a la clínica, se la dieron, y después Sandra vino para mi casa. La trajeron media cuadra en taxi. Muy mal", puntualizó sobre la urgencia del cuadro. Según relató, aquella medicación funcionó como un paliativo temporal indispensable: "Parece ser que habrá sido un antibiótico fuerte, matacaballo, que le sacó la infección y empezó a parar de a poco la sangre", añadió.
Finalmente, al ser consultada por los cronistas acerca del impacto general de las prácticas del cuestionado médico, Barbieri trajo a la memoria el trágico caso de Silvina Luna. "Era una mujer bella como pocas veces vi. Bella, naturalmente bella. Trabajó en mi revista sin que Lotocki la hubiera tocado. Estaba sana, llena de vida. Murió antes de fallecer. La fue matando de a poco lo que tenía en el cuerpo. Tuvo como diez años luchando contra una enfermedad, fue de a poco, hasta que se fue", concluyó con profundo pesar.
Tapa del Jueves 5 de Noviembre de 2026