
Es uno de los principales centros de referencia de traumatismos en Corrientes. Enfrenta una necesidad de respuesta que pone a prueba su capacidad de internación y respuesta quirúrgica.
Es uno de los principales centros de referencia de traumatismos en Corrientes. Enfrenta una necesidad de respuesta que pone a prueba su capacidad de internación y respuesta quirúrgica.
EL DIRECTOR JOSÉ ALBERTO ROMERO, ADVIRTIÓ SOBRE LA FRECUENCIA DE LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO Y SUS CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO.
La alta demanda obliga a reorganizar constantemente los recursos disponibles para dar respuesta a cada ingreso. La ocupación de camas, la espera por intervenciones quirúrgicas y la atención de pacientes con distintas patologías configuran un escenario de exigencia permanente, en el que cada lugar que queda libre resulta fundamental para recibir a una nueva persona que necesita atención.
El impacto de un accidente de tránsito no termina cuando la ambulancia llega al hospital ni cuando el paciente recibe el alta. Detrás de cada choque hay una historia que puede cambiar para siempre: lesiones que dejan secuelas, meses de recuperación, cirugías y familias que deben reorganizar su vida. En Corrientes, esa realidad también se refleja en la guardia del Hospital Escuela, donde la demanda por siniestros viales pone a prueba, a diario, la capacidad de respuesta del sistema de salud.
El director del Hospital Escuela, José Alberto Romero, describió un escenario de alta demanda y advirtió sobre la frecuencia de los accidentes, en especial durante los fines de semana y los feriados. Según precisó, durante un fin de semana reciente se registraron alrededor de 50 siniestros viales, con participación de automóviles, motocicletas y bicicletas. Cerca del 90% ocurrió en la capital correntina.
Las cifras permiten dimensionar un problema que excede las estadísticas hospitalarias. Cada ingreso representa una persona que necesita atención inmediata y, en muchos casos, un proceso de recuperación que puede extenderse mucho más allá de la internación.
Las secuelas que pueden acompañar toda la vida
Uno de los aspectos que más preocupa a los profesionales de la salud es el impacto que dejan las lesiones. Romero explicó que, en traumatología, las incapacidades definitivas suelen evaluarse al cumplirse un año del accidente, cuando ya es posible determinar con mayor precisión las consecuencias de las heridas.
Sin embargo, advirtió que incluso las lesiones que no parecen tan graves pueden dejar secuelas. Según su experiencia, entre el 80% y el 90% de los pacientes con lesiones traumáticas puede presentar algún grado de discapacidad residual, aunque no necesariamente una incapacidad que impida desarrollar una vida independiente.
Esas consecuencias pueden traducirse en limitaciones físicas, dificultades para retomar el trabajo, dolores persistentes o cambios en las actividades cotidianas.
Los traumatismos de cráneo y las lesiones de columna representan algunos de los cuadros más complejos. Pero también una fractura de un miembro puede alterar durante meses la vida de una persona y exigir tratamientos, rehabilitación y controles posteriores.
Por eso, detrás de cada accidente existe una dimensión que muchas veces queda fuera de la noticia: el tiempo que necesita el cuerpo para recuperarse y el esfuerzo que implica volver a una vida habitual.
UNA GUARDIA BAJO PRESIÓN PERMANENTE
La cantidad de pacientes que recibe el Hospital Escuela refleja la magnitud de la demanda. Romero contó que, durante el mismo fin de semana en el que se registraron 52 accidentes automovilísticos, el establecimiento tuvo 87 ingresos en total.
La emergencia concentra una parte importante de esa actividad y recibe pacientes con cuadros de distinta complejidad. El hospital funciona como uno de los principales centros de referencia para la atención de traumatismos en la capital y también recibe derivaciones de localidades del norte provincial.
El problema, explicó su director, no reside solamente en la cantidad de profesionales. El establecimiento cuenta con especialistas de distintas áreas, pero tiene una capacidad limitada de internación y de infraestructura quirúrgica.
Actualmente dispone de 120 camas, sin contar las de terapia intensiva. De ese total, unas 90 corresponden a internación general. Muchas quedan ocupadas por pacientes con lesiones de columna, cráneo o miembros inferiores que no pueden movilizarse por sus propios medios.
A esa demanda se suma la de personas que ya recibieron atención de urgencia, pero todavía necesitan una cirugía o un procedimiento definitivo. Romero señaló que alrededor de 150 pacientes permanecen a la espera de una cama para completar su tratamiento.
La situación obliga a una organización permanente de los recursos. Cuando un paciente recibe el alta, otro espera su lugar. Es una dinámica que refleja la presión sobre un hospital que debe responder tanto a las emergencias traumáticas como a otras patologías que requieren atención especializada.
El director del nosocomio habló del desafío de cuidar a quienes cuidan
La alta demanda también exige una organización que contemple a los pacientes, sus familias y al personal de salud. Romero explicó que el hospital estableció un sistema de ingreso limitado a un familiar por paciente, con el propósito de ordenar la circulación dentro del establecimiento y mejorar la seguridad.
La información médica se brinda a una persona designada por cada paciente, una medida que busca facilitar la comunicación con los profesionales y evitar interrupciones en una guardia que requiere atención constante.
El director reconoció que todavía existen conflictos con algunos familiares, aunque aseguró que las situaciones de agresión hacia el personal disminuyeron de manera considerable tras la aplicación de medidas judiciales ante hechos de violencia.
En un hospital donde cada minuto puede ser decisivo, el respeto por quienes trabajan en la atención sanitaria también forma parte de las condiciones necesarias para brindar un servicio adecuado.
Una responsabilidad que empieza antes del hospital
Las declaraciones de Romero vuelven a poner sobre la mesa una cuestión que atraviesa a toda la sociedad: la prevención de los siniestros viales.
El uso del casco, el respeto por las normas de tránsito y la responsabilidad al conducir son medidas fundamentales para reducir el riesgo de lesiones graves. Pero también es necesario comprender que las consecuencias de un accidente no afectan únicamente a quien lo protagoniza. Detrás de cada paciente hay familias, equipos médicos y recursos públicos que deben responder ante una situación que, en muchos casos, pudo evitarse.
La prevención no puede quedar reducida a una recomendación ocasional. Requiere conciencia, educación y compromiso cotidiano. El Hospital Escuela enfrenta el desafío de ampliar su infraestructura y fortalecer su capacidad quirúrgica para responder a una demanda que no da tregua.
La falta de quirófanos, uno de los principales desafíos
El director del Hospital Escuela, José Alberto Romero identificó en la infraestructura quirúrgica uno de los principales obstáculos para ampliar la capacidad de atención. El Hospital Escuela cuenta actualmente con cuatro quirófanos, que funcionan de lunes a sábado, entre las 6 y las 19 o 19.30. Los domingos quedan destinados a las intervenciones de emergencia.
Aunque el establecimiento dispone de profesionales para realizar más procedimientos, la cantidad de quirófanos limita la posibilidad de aumentar el número de cirugías y reducir las demoras.
Existe, sin embargo, un proyecto de ampliación que contempla pasar de cuatro a once quirófanos. La estructura de esa obra ya cuenta con una primera etapa, pero todavía requiere una inversión importante para completar el equipamiento y ponerla en funcionamiento.
El director también mencionó las gestiones para incorporar tecnología de alta complejidad, entre ellas un sistema de cirugía robótica, con una perspectiva de concreción para los próximos años.
La ampliación permitiría aumentar la cantidad de intervenciones, mejorar los tiempos de respuesta y fortalecer la atención de distintas especialidades, no solo de traumatología. El hospital también realiza cirugías digestivas, tratamientos oncológicos y procedimientos vinculados con otras patologías complejas.
A la par, Romero planteó la necesidad de ampliar la capacidad de internación. Más quirófanos permitirían operar a más pacientes, pero también sería necesario contar con más camas para acompañar el proceso posterior a cada intervención.
En un contexto de creciente demanda, el director destacó el papel de los hospitales públicos ante los cuadros de urgencia. Señaló que estos establecimientos cuentan con equipos multidisciplinarios que pueden intervenir de manera coordinada ante situaciones de extrema complejidad. Como ejemplo, recordó un accidente grave que requirió la participación de 14 especialistas dentro del quirófano. Para Romero, esa capacidad de reunir distintas disciplinas.
También explicó que la atención de emergencia se mantiene sin distinciones por la condición económica del paciente o por la cobertura médica que tenga. En ese sentido, destacó el funcionamiento del sistema de recupero de gastos a través de las obras sociales.
Tapa del Jueves 5 de Noviembre de 2026